Homenaje en Plaza de Bolívar: peluches por la memoria de niños víctimas de explotación sexual

Un homenaje simbólico en el corazón de Bogotá

La Plaza de Bolívar se convirtió este lunes 22 de septiembre en un escenario de memoria. Cientos de peluches y objetos recordaron a niños víctimas de explotación sexual.

Imagen tomada de IDIPRON.

Objetos que representan vidas y derechos

Entre el Palacio de Justicia, el Capitolio Nacional y la Catedral Primada se dispusieron peluches, zapatos, mochilas y dibujos. Cada elemento simbolizó infancias interrumpidas por la violencia.

IDIPRON hizo un llamado a la sociedad

“Queremos llamar la atención de la sociedad civil con peluches y juguetes que representan a nuestros niños y adolescentes”, expresó Javier Palacios, director del Idipron.

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Testimonios que resaltan la importancia del acto

Para visitantes como Diana Blanco, de Ciudad de México, la actividad recordó que los niños no están solos y pueden acudir a instituciones de apoyo.

Cifras preocupantes en Bogotá

En lo corrido del año, se han reportado 154 casos de presunta explotación sexual y comercial de menores. Idipron ha atendido a 221 adolescentes afectados.

Autoridades insisten en la prevención

Lina Lozada León, subsecretaria de Gobernabilidad y Derechos, destacó que no basta con recordar el problema. Es necesario prevenir mediante acciones visibles y disruptivas como este homenaje.

La plaza como escenario de reflexión colectiva

La jornada transformó la Plaza de Bolívar en un espacio de conciencia ciudadana. Los símbolos expuestos recordaron que la niñez debe estar jugando, no siendo víctima.

Voces que llaman a creer en los niños

“Cuidemos a nuestros niños. Siempre créanles, nunca duden de lo que cuentan. Ellos no inventan sobre abusos”, dijo Nikol, una de las participantes del evento.

Una responsabilidad compartida

El acto no solo buscó visibilizar la tragedia de las víctimas. También exigió corresponsabilidad social para garantizar que los menores crezcan libres, felices y con dignidad.

Un mensaje de esperanza en medio del dolor

Con colores, juegos y símbolos, la Plaza de Bolívar recordó que cada niño merece una vida plena, protegida de cualquier forma de violencia o explotación.