Plástico de un solo uso: cuatro años después, la prohibición europea sigue sin cumplirse

Cuatro años tras la entrada en vigor de la prohibición de bolsas plásticas ligeras y otros productos de un solo uso en la Unión Europea, estos materiales continúan apareciendo en restaurantes, cafeterías y locales de comida para llevar en Alemania y otros países europeos, según un análisis de DW.

La UE decidió actuar en 2021 al constatar que el 85 % de los residuos que llegan a sus costas son plásticos, casi la mitad de ellos desechables, como pajillas, envases y cubiertos. La medida buscaba eliminar estos productos para proteger el medio ambiente y la salud humana, dado que el plástico puede liberar sustancias químicas nocivas y micropartículas que se acumulan en ecosistemas y cuerpos.

Sin embargo, la realidad muestra un panorama distinto: un sondeo de 2024 de la ONG Environmental Action Germany (DUH) reveló que cerca del 70 % de los restaurantes de comida para llevar en Berlín aún ofrece artículos prohibidos. Un informe paneuropeo del mismo año confirmó que estos productos siguen ampliamente disponibles en la mayoría de los países de la UE.

Entre el incumplimiento y los altos costos

Algunos expertos apuntan a los excedentes acumulados durante la pandemia como una explicación parcial, cuando el consumo de comida para llevar se disparó. No obstante, especialistas como Britta Schautz, de la asociación de defensa del consumidor en Berlín, consideran que el problema principal es el incumplimiento de la norma por parte de los negocios. Muchos restaurantes que intentaron sustituir los plásticos por alternativas de papel o aluminio enfrentan costos más altos y dificultades para conseguir productos adecuados.

A pesar de que las multas por violar la prohibición pueden alcanzar los 100.000 euros en Alemania, la falta de fiscalización reduce su efectividad. DW consultó a autoridades de cinco grandes ciudades alemanas y ninguna pudo citar un solo caso sancionado; la mayoría actúa solo ante denuncias o realiza controles aleatorios.

Thomas Fischer, responsable de economía circular en DUH, asegura que un control más constante y la comunicación clara de la norma serían más disuasivos, comparando la situación con viajar sin billete en el transporte público: “Si se percibiera que hay consecuencias, nadie infringiría la norma”.

Comparación internacional

Otros países han adoptado medidas más estrictas. Kenia, por ejemplo, prohibió las bolsas de plástico en 2017 con sanciones de hasta cuatro años de cárcel o multas de unos 31.000 dólares. Dos años después, ya se registraban cientos de arrestos y procesos judiciales.

Actualmente, más de 90 países han implementado algún tipo de prohibición de plásticos, aunque la efectividad varía según la legislación y los productos cubiertos. En Alemania, solo se prohíben bolsas de 15 a 50 micrómetros de grosor, pero en 2022 el 87 % de las bolsas entregadas aún entraban en esa categoría, evidenciando la confusión legal.

Expertos señalan que las prohibiciones deben aplicarse de manera amplia y coordinada a nivel regional o global. Ximena Banegas, del Center for International Enviaron mental Law, concluye que “prohibir un producto aquí mientras sigue produciéndose en otro lugar es como jugar al ‘golpea al topo’”, y advierte que el problema del plástico solo se resolverá con normas más consistentes y efectivas a escala internacional.