El NHS prepara una nueva generación de profesionales para atender la creciente demanda de salud mental

El sistema público de salud de Inglaterra, el NHS, mantiene una estrategia de expansión de su fuerza laboral de salud mental con nuevas inversiones destinadas a aumentar el número de profesionales capaces de ofrecer atención psicológica. La iniciativa forma parte de un plan de largo plazo que busca responder al crecimiento de la demanda de servicios de salud mental y mejorar el acceso de la población a tratamientos especializados.

Uno de los compromisos más importantes contempla una inversión superior a 600 millones de libras durante tres años para ampliar las profesiones psicológicas dentro del NHS. De acuerdo con el plan de fuerza laboral a largo plazo de NHS England, los recursos están destinados a formar aproximadamente 15.000 personas adicionales para desempeñar funciones como terapeutas psicológicos y profesionales especializados en intervenciones psicológicas.

La medida se enmarca en una transformación más amplia del sistema sanitario británico, en la que la salud mental ocupa un lugar cada vez más importante dentro de la planificación de recursos humanos del NHS.

Una inversión enfocada en aumentar el personal especializado

La falta de profesionales disponibles es uno de los principales desafíos para cualquier sistema sanitario que quiera ampliar sus servicios de salud mental. Por esta razón, la estrategia del NHS no se limita a financiar consultas, sino que también busca aumentar la capacidad de formación y preparación de nuevos trabajadores.

El NHS Long Term Workforce Plan establece que el sistema necesita incrementar considerablemente el número de profesionales de las denominadas profesiones psicológicas. La inversión de más de 600 millones de libras busca contribuir a ese crecimiento mediante la formación de aproximadamente 15.000 nuevos profesionales en diferentes funciones relacionadas con la atención psicológica.

Esto es importante porque el término «profesionales de psicología» abarca diferentes perfiles dentro del sistema sanitario. No todos los trabajadores formados bajo esta estrategia serán necesariamente psicólogos clínicos. También existen terapeutas psicológicos y profesionales especializados en determinadas intervenciones que desempeñan un papel fundamental en la atención de pacientes.

El objetivo: facilitar el acceso a tratamientos psicológicos

Una de las áreas que ya cuenta con una estructura consolidada dentro del NHS es NHS Talking Therapies, un servicio dirigido principalmente a adultos que presentan problemas comunes de salud mental, especialmente ansiedad y depresión.

Estos servicios ofrecen terapias psicológicas recomendadas por el organismo británico NICE y pueden realizarse de diferentes maneras: presencialmente, de forma remota, individualmente o en grupo. Además, son gratuitos para los pacientes que acceden al sistema público.

El fortalecimiento de la fuerza laboral puede permitir que este tipo de servicios tenga una mayor capacidad para atender a las personas que necesitan ayuda.

La estrategia también busca que los pacientes reciban el tratamiento adecuado según la gravedad y naturaleza de sus problemas. Los servicios de terapias psicológicas trabajan junto con otros equipos de salud mental para derivar a los pacientes que necesitan una atención más especializada.

Una necesidad que va más allá de los psicólogos clínicos

Aunque la contratación de psicólogos puede ser una parte importante de la respuesta, el NHS ha planteado el problema de la fuerza laboral desde una perspectiva más amplia.

El plan de largo plazo contempla el crecimiento de diferentes profesiones psicológicas porque la atención de salud mental requiere equipos multidisciplinarios. Psicólogos, terapeutas y otros profesionales pueden intervenir en diferentes etapas del tratamiento, dependiendo de las necesidades de cada paciente.

Según NHS England, el objetivo de la estrategia de fuerza laboral es garantizar que el sistema tenga suficientes profesionales y que estos puedan ser preparados de acuerdo con las necesidades futuras del servicio sanitario.

Esto permite que determinados tratamientos puedan ser ofrecidos por profesionales especializados sin concentrar toda la demanda en un único tipo de especialista.

La salud mental ya representa una parte importante del gasto sanitario

La ampliación de los recursos para salud mental ocurre en un contexto de crecimiento sostenido del gasto del NHS en este ámbito.

Los datos publicados por NHS England muestran que el gasto correspondiente al Mental Health Investment Standard alcanzó 13.739 millones de libras en 2025/26, frente a 12.132 millones en 2024/25. Esto representa un incremento de aproximadamente 1.607 millones de libras, equivalente al 13,2 %.

Además, el gasto total en servicios de salud mental, incluyendo áreas como discapacidad intelectual, autismo y demencia, llegó a 21.193 millones de libras en 2025/26, frente a 18.988 millones el año anterior.

Estas cifras muestran que el fortalecimiento de la atención psicológica forma parte de un esfuerzo financiero mucho más amplio.

Más demanda y presión sobre el sistema

La necesidad de aumentar la plantilla está relacionada con la creciente demanda de atención sanitaria. En salud mental, esta presión puede traducirse en más personas que buscan ayuda, mayores necesidades de tratamiento y una mayor variedad de servicios que deben ser cubiertos.

El propio plan de fuerza laboral del NHS plantea un importante crecimiento futuro de la demanda de profesionales de las áreas psicológicas. Una planificación sectorial de las profesiones psicológicas señala que el NHS proyectó la necesidad de entre 24.000 y 26.000 puestos adicionales de profesionales psicológicos para 2037, lo que refleja la magnitud del crecimiento esperado.

Por ello, la formación de nuevos profesionales no es solamente una medida para solucionar necesidades inmediatas, sino una estrategia para preparar al sistema sanitario para los próximos años.

Las terapias también pueden ser digitales

Otro elemento importante de la estrategia del NHS es la utilización de herramientas digitales para ampliar el acceso a determinados tratamientos.

NHS Talking Therapies permite que algunas intervenciones sean realizadas a distancia, lo que puede facilitar el acceso de personas que tienen dificultades para acudir físicamente a una consulta. El organismo sanitario señala que las plataformas digitales pueden ayudar a llegar a personas que podrían tener menos posibilidades de utilizar los formatos tradicionales de atención presencial.

Sin embargo, el sistema mantiene también la posibilidad de recibir tratamiento presencial, ya que las preferencias y necesidades de los pacientes son diferentes.

Esta combinación de atención presencial y digital puede contribuir a que los nuevos recursos humanos tengan un mayor alcance.

¿La medida beneficia a todo Reino Unido?

Es importante hacer una precisión. Aunque el tema suele presentarse como una iniciativa del Reino Unido, gran parte de las cifras mencionadas corresponde específicamente al NHS de Inglaterra y a NHS England.

El sistema sanitario británico está organizado de manera descentralizada: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte tienen estructuras y políticas sanitarias propias. Por eso, no sería correcto afirmar que los 600 millones de libras mencionados constituyen una única inversión para todos los sistemas públicos de salud del Reino Unido.

La cifra corresponde al compromiso de NHS England para ampliar las profesiones psicológicas dentro de Inglaterra.

Esta distinción es fundamental para comprender correctamente el alcance de la medida.

¿Qué puede cambiar para los pacientes?

Si la estrategia consigue aumentar efectivamente el número de profesionales disponibles, uno de los principales beneficios potenciales sería una mayor capacidad del sistema para atender a las personas que solicitan ayuda.

Una plantilla más amplia puede contribuir a reducir la presión sobre los servicios, ampliar la oferta de tratamientos y facilitar que los pacientes sean atendidos por profesionales con la preparación adecuada.

En el caso de NHS Talking Therapies, el sistema ya realiza un seguimiento de indicadores como los tiempos de espera, la cantidad de pacientes atendidos y los resultados obtenidos después del tratamiento.

Esto permite evaluar no solamente cuántas personas reciben atención, sino también qué resultados están obteniendo los servicios.

El reto será convertir la inversión en atención efectiva

A pesar de las inversiones anunciadas, aumentar el presupuesto no garantiza por sí solo que los problemas de acceso desaparezcan.

La formación de un profesional especializado requiere tiempo, y posteriormente es necesario garantizar que existan puestos de trabajo, equipos adecuados y servicios capaces de absorber a los nuevos trabajadores.

Además, el NHS enfrenta otros desafíos relacionados con la calidad y la capacidad de sus servicios de salud mental. En una evaluación publicada en 2026, NHS England señaló que en abril de ese año el 39 % de los servicios de salud mental evaluados presentaba una calificación de «requiere mejora» o «inadecuada» en el ámbito de seguridad de la Care Quality Commission.

Esto demuestra que aumentar el número de profesionales es solamente una parte de una transformación mucho más compleja.

Una estrategia de largo plazo para la salud mental

El fortalecimiento de las profesiones psicológicas representa, en definitiva, una de las principales apuestas del NHS para aumentar su capacidad de respuesta frente a las necesidades de salud mental.

La inversión de más de 600 millones de libras para formar alrededor de 15.000 profesionales psicológicos constituye un componente relevante del plan de fuerza laboral del sistema sanitario inglés.

Al mismo tiempo, el aumento del gasto general destinado a salud mental durante 2025/26 muestra que la estrategia no depende de una única partida presupuestaria, sino de un esfuerzo más amplio para incrementar los recursos destinados a estos servicios.

El desafío para los próximos años será comprobar hasta qué punto estas inversiones se traducen en mayor disponibilidad de profesionales, menor presión sobre los servicios, acceso oportuno a tratamientos y mejores resultados para los pacientes.

En un momento en que la salud mental se ha convertido en una prioridad creciente para los sistemas sanitarios, Reino Unido —y particularmente Inglaterra a través del NHS— busca que la preparación de nuevos profesionales sea una pieza central de su respuesta.

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