MANUEL ERASO

Estragos de los planes de desarrollo

Ismael Botina popular Maestro Buchón, cada cuatro años, se divierte de lo lindo, en lo que él llama “postre de campañas electorales”,porque tanto al Gobernador como  los  Alcaldes, les corresponde por Ley, andar ofreciendo el oro y el moro a las comunidades, con el pretexto de los Planes de Desarrollo, entendidos como compromisos que han de cumplirse durante los cuatro años de gobierno.

Forma parte de la parafernalia criolla. Llega el Gobernador o Alcalde, con todos sus secretarios y preguntan a la gente : ¿cuáles son los proyectos que quieren?, aquí no se les niega nada a nadie.

Hace ocho años,  acompañando al gobernador Camilo Romero por los municipios del sur;  para dar mayor participación a la gente, se inventó la fórmula mágica llamada “Gana”, consistente en que aquellos proyectos que recibían mayor apoyo eran los escogidos. Entre más votos, más seguro dentro del Plan de Desarrollo.

La gente bajaba desde las veredas en buses  escalera, cargada de guaguas recién nacidos porque se garantizaba cuarto de pollo para todos los asistentes.

En esas, por allá gritaban, de la vereda “ojo de agua”, pedimos una volqueta, y somos 200 votos. ¡Aprobado!

Del otro lado, salieron las beatas  de San Benito,  solicitando se incluya en presupuesto un altar de oro; las beatas de San Pancracio, reclamaron una corona de plata. Todos los proyectos se aprobaron y les dieron ñapa al que pedía más.

En el municipio de Gualmatán,  con el gobernador John Rojas- hoy Presidente del Partido la Fuerza de la Paz- ocurrió lo mismo,  el pueblo soberano llegó por chutadas apoyar proyectos de papel y a granel.  Entre los ciudadanos aceptaron una obra  prioritaria,  fue la pavimentación de las calles céntricas. El gobernador Rojas, fue más allá y generoso, ofreció reponer el puente de entrada- que estaba funcionando bien-  la gente aplaudió y aprobó el ´Plan de Desarrollo Departamental. Hoy, cuatro años después, Gualmatán parece un pueblo bombardeado, las obras de pavimentación a medias y el famoso puente derruido y sin recursos para reponerlo. Una vecina dijo, “buenamente vinieron hacer daños”.

loading...

Otro caso similar  en Pupiales- “Cuna del pensamiento”-, el gobernador Romero, aprobó  lo que el pueblo pidió – se derrandó en ofrecimientos- los vendedores de la plaza de mercado le solicitaron construcción de nuevo edificio-  dicho y hecho- derrumbaron una plaza que estaba funcionando, por lo menos no se mojaban  ni  vendedores ni compradores, hoy es un lodazal. En esa línea de ofrecimientos, la gente  reclamó  nuevo edificio del colegio  la Normal de Pupiales,  menos mal que las monjitas, no comieron  cuento y no permitieron que se derrumbe La Normal, de lo contrario, estarían dicando clases en el suelo.

Cada  Plan de desarrollo, es un árbol de navidad, donde las comunidades  ponen  borlas de ilusiones. Pasan los años, los materiales encarecen, se roban la plata y quedan sin pan ni pedazo. Pero no todo es malo, la atención en refrigerios al pueblo soberano es buena.

Cualquier parecido con la realidad…pura chepa…

viejomanolo1@hotmail.com