El precio internacional del petróleo volvió a superar la barrera de los 100 dólares por barril, impulsado principalmente por la escalada del conflicto en Medio Oriente y los temores de interrupciones en el suministro global de energía.
Los mercados energéticos reaccionaron con fuerza después de que la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán generara ataques contra infraestructuras energéticas, buques petroleros y rutas estratégicas de transporte de crudo. Esta situación ha elevado la incertidumbre sobre la estabilidad del suministro mundial de petróleo.
Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, una ruta marítima por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial. Cualquier interrupción en esta zona puede afectar gravemente el comercio energético internacional y provocar aumentos inmediatos en los precios.
En algunos momentos de la semana, el crudo Brent llegó incluso a superar los 110 dólares por barril, alcanzando niveles que no se veían desde 2022. Analistas advierten que, si el conflicto continúa o se amplía, el precio podría seguir subiendo y provocar efectos en la inflación y en los costos del transporte y los combustibles en todo el mundo.
Ante el impacto económico, la Agencia Internacional de Energía y varios países han considerado liberar reservas estratégicas de petróleo para estabilizar los mercados y evitar un choque energético global.




