Ricardo Sarasty

Presidente Petro escuche a Colombia en el sur

Señor Presidente permítame hacerle una humilde sugerencia desde esta columna publicada en este medio periodístico, cuya independencia garantiza la sinceridad con la que me dirijo a usted.

Todos los presidentes anteriores a usted solo han visto al país o desde el centro o desde el norte obteniendo de él tan solo la imagen que desde esa perspectiva es posible, pues desde abajo lo alcanzado a distinguir no es todo cuanto existe acá arriba y lo que se alcanza a divisar tiene la parte más interesante del lado que no se advierte estando allá.

Quizá sea el no haber visto el panorama de Colombia desde este punto el que no les haya permitido a sus antecesores entender bien los problemas estructurales por los cuales aún adolecemos de eso que llaman subdesarrollo y que no es sino pobreza, falta de educación y de calidad, como también de salud y de condiciones dignas para vivir.

El haber ignorado la existencia real del sur no ha sido un error cometido por los expresidentes y sus equipos de gobierno, el error ha consistido en no tomar como punto de fuga para sus perspectivas del país el sur por lo que sus mandatos han adolecido del sesgo visual que solo permite ver bien hasta donde las líneas no se juntan y confunden, pues desde ahí en adelante todo es difuso e indescifrable porque se vuelve diminuto y se pierde, ah no es poca la parte de Colombia  que desaparece en la óptica de los que insisten en reconocer la existencia de la patria solamente desde su punto de vista centrado allá donde tienen bien enclavados  sus pies, desde ese centro y norte que todo lo achica en cuanto solo hace posible de ser visto lo cercano a ellos por lo que terminan convencidos de que el país limita ahí donde su miopía se los señala.

Los buenos navegantes no fueron aquellos que surtieron con sus navíos el Atlántico, los capitanes de barcos legendarios, adquirieron los calificativos de intrépidos y sabios al sortear las tormentas del  pacífico indómito, donde adquirieron su maestría de timoneles, lobos de mar como  Ahab, a quien  debió de agradecerle la tripulación del barco ballenero Pequod el no haber naufragado durante  la aventura que significó el ir detrás de   Moby Dick.

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Usted Sr. Presidente Petro bien podría graduarse de gran comandante de este barco Colombia si las coordenadas de su gobierno tuvieran como referente ya no la estrella del norte sino la cruz del sur. No es otra mi invitación y la de todos los que lo elegimos en cada uno de los municipios enclavados en las cumbres más altas de las cordilleras que nacen y se bifurcan acá, o asentados en extensos valles sobre los cuales aun se camina siguiendo el trazo de la ruta libertadora.

Señor presidente pues si como candidato aprendió a no doblegarse ante el embate de los vientos fríos que por estos lares soplan y abren caminos, ahora como gobernante esos mismos vientos han de ser el aliento requerido para no dejar que el cuerpo y su voluntad desfallezcan frente a esas barreras que le levantan para evitar el resurgimiento de una  nación, vislumbrada  en el delirio de Bolívar, que tenerlo no es de locos sino de demasiado humanos que  comprenden  que serlo en sociedades como la nuestra es su compromiso con la vida para la vida y por la vida, por lo que se han empeñado en hacer posible lo imposible y sin descanso.  Presidente de igual manera venga y camine por el cinturón de fuego que atraviesa los Andes, al que también pertenece El Galeras, que lo espera para que ante él renueve los votos de lucha por un país donde el futuro sea de todos. ricardosarasty32@hotmail.com