La multiplicidad de mensajes enviados desde las propias bases de aquellos que votaron por Gustavo Petro, cuya mayoría no pertenece a partido político alguno, manifestando su invitación para que venga a la ciudad de Pasto, poseen un sentido mucho más alto que una visita.
Por una parte, se convierte en un anhelado respaldo al proyecto social integral expuesto en el programa de gobierno, el cual hoy día es atacado de manera brutal en los diversos espacios donde las decisiones pueden posponer o incluso detener las reformas anheladas por el pueblo colombiano para tener un mejor presente.
Desde lo humano, esencial en la vida de cada ser, mucha gente desea verlo, escuchar sus posiciones y explicaciones de primera mano, aprovechando su clara exposición y, a la vez, recibiendo la información que no es factible hacerlo a través del monopolio opositor casi absoluto de las herramientas comunicativas existentes actualmente.
En ese sentido, los Medios Masivos de Desinformación han cumplido un papel principal en crear un sentimiento anti presidente, culpándolo de un legado histórico de atraso, falseando la realidad hasta tal punto que todo lo que ocurre hoy día es presuntamente producto de la incapacidad o visión deformada de las autoridades nacionales.
Por otra, es el momento de agradecer a un número alto de compatriotas que se volcaron a votar por un sueño que se debe alcanzar, ya que confían en su mandatario. Ello convierte a esta ocasión en una oportunidad inmensa de solidificar un espíritu progresista en una región asolada por la incomunicación terrestre, por proyectos que no han sido explicitados a la comunidad y con promesas que tienen que cumplirse indefectiblemente.
Las bases esperan esta venida próxima como un momento para dialogar con su presidente, por encima de aquellos que siempre cooptan al mandatario aprovechando sus cargos. Por el contrario, ejercer una comunicación directa con la gente que lo acompañó desde su primera postulación y que creyó en la transformación de la nación, asumiendo una autocrítica consciente.
¡Así debe ser!
