El presidente Gustavo Petro ordenó que las instalaciones de las Fuerzas Militares y de la Policía no sean utilizadas para la ceremonia de posesión del mandatario electo, prevista para el próximo 7 de agosto. La decisión se conoció luego de que surgieran propuestas para trasladar el acto protocolario a una guarnición militar.
El jefe de Estado sostuvo que la transmisión del mando presidencial debe desarrollarse conforme a la tradición institucional y a lo establecido por la Constitución, es decir, ante el Congreso de la República y no en instalaciones castrenses.
La controversia surgió después de que integrantes del equipo de empalme del presidente electo exploraran alternativas para modificar el lugar de la ceremonia. Sin embargo, desde el Gobierno se insistió en que este tipo de actos deben preservar su carácter civil e institucional.
La decisión se produce en medio de un ambiente de tensión política durante el proceso de transición entre el gobierno saliente y la nueva administración. En las últimas semanas, ambas partes han protagonizado diferencias públicas sobre distintos aspectos relacionados con el cambio de mando.
Con esta determinación, el Ejecutivo reafirma que la posesión presidencial deberá realizarse siguiendo el procedimiento previsto por la ley, manteniendo como escenario principal el Congreso de la República y los espacios tradicionalmente destinados para este acto de Estado.





