El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a pronunciarse sobre el accidente del avión militar ocurrido en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó al menos 69 uniformados fallecidos, generando una fuerte controversia nacional.
Durante un consejo de ministros, el mandatario no solo expresó su dolor por la tragedia, sino que también cuestionó las circunstancias en las que se produjo el siniestro. Petro puso en duda el estado de la aeronave, calificándola como una “chatarra” y sugiriendo que su antigüedad podría haber influido en el accidente, aunque sin presentar pruebas concluyentes.
Además, el jefe de Estado se preguntó por el contexto en el que se encontraban los militares fallecidos, quienes operaban en una de las regiones más golpeadas por el narcotráfico en el sur del país.
En medio de sus declaraciones, Petro abrió un debate aún más amplio al cuestionar la efectividad de la lucha contra las drogas. El mandatario planteó si vale la pena continuar con estas operaciones, argumentando que Colombia está poniendo las víctimas mientras otros países buscan reducir su consumo.
“¿Vale la pena?”, fue uno de los interrogantes que dejó el presidente, sugiriendo que los jóvenes colombianos son quienes terminan pagando el costo de esta estrategia internacional.
Tras la tragedia, el Gobierno decretó tres días de duelo nacional en honor a los fallecidos, mientras avanzan las investigaciones para esclarecer las causas del accidente, ocurrido pocos minutos después del despegue.
El caso ha generado un intenso debate político en el país, no solo por las posibles fallas técnicas o humanas, sino también por las críticas del presidente hacia la política antidrogas y el estado de los equipos militares.

