El presidente Gustavo Petro volvió a encender el debate sobre el futuro energético del país tras advertir que Colombia podría enfrentar una emergencia económica debido a los efectos del fenómeno de El Niño, que según expertos podría ser más fuerte de lo esperado durante el segundo semestre de 2026.
Durante sus declaraciones, el mandatario aseguró que el Gobierno mantiene la preocupación por el impacto climático sobre los embalses y la generación de energía, pero reiteró su rechazo a depender nuevamente de plantas térmicas como solución principal para enfrentar una eventual crisis energética.
La advertencia se da en medio de crecientes alertas del sector energético. Gremios y expertos han señalado que el país podría enfrentar riesgos de desabastecimiento eléctrico si se intensifica la sequía provocada por El Niño y no se toman medidas preventivas con suficiente anticipación.
Desde el Gobierno nacional insisten en que la apuesta debe centrarse en acelerar la transición energética y fortalecer proyectos de energías limpias. Petro ha sostenido que depender de combustibles fósiles y generación térmica mantiene al país vulnerable frente a las crisis internacionales y los efectos del cambio climático.
Sin embargo, las declaraciones han generado controversia dentro del sector eléctrico. Desde Acolgen y otros actores de la industria energética han advertido que las plantas térmicas podrían ser necesarias para proteger los niveles de los embalses y garantizar el suministro eléctrico durante los meses más críticos del fenómeno climático.
En días recientes, el Ministerio de Minas y Energía presentó un paquete de 50 medidas preventivas para anticiparse a posibles afectaciones en el sistema eléctrico y el abastecimiento de gas natural. Las autoridades reconocieron que existe un escenario de riesgo ante la llegada de El Niño, aunque todavía no se puede establecer con exactitud la magnitud de sus impactos.
La discusión sobre el futuro energético del país ocurre además en medio de preocupaciones por la situación financiera de empresas del sector y el temor de algunos analistas frente a un posible racionamiento si las condiciones climáticas empeoran en los próximos meses.

