Petro advierte ante la BBC: “Existe una amenaza real de acción militar de EE. UU. contra Colombia”

Bogotá, 9 de enero de 2026 — El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó en una extensa entrevista con la cadena británica BBC que percibe como “una amenaza real” la posibilidad de que Estados Unidos emprenda una acción militar contra su país, en medio de una escalada diplomática provocada por tensiones sobre narcotráfico, soberanía y la reciente intervención de Washington en Venezuela.

Petro, líder del país sudamericano desde 2022 y exguerrillero convertido en presidente, explicó que sus preocupaciones no son retóricas: las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien en días recientes dijo que una operación militar en Colombia “suena bien”, alimentaron temores en Bogotá de que la política exterior de Washington pudiera evolucionar hacia un uso de la fuerza similar al ocurrido en Venezuela, donde fuerzas estadounidenses capturaron al presidente Nicolás Maduro.

Tensión diplomática y una llamada clave

La advertencia de Petro ocurre justo después de que él sostuviera una llamada telefónica con Trump que duró cerca de una hora, la mayor parte dedicada, según Petro, a discutir temas de narcotráfico, seguridad regional y la situación de América Latina. Tras esta conversación, ambos mandatarios expresaron públicamente un tono más conciliador, y Trump afirmó que fue “un gran honor” hablar con Petro y que planean reunirse próximamente en la Casa Blanca.

Sin embargo, Petro subrayó que esa comunicación no disipa por completo sus temores: “sí creo que es una amenaza real con la perspectiva de que pueda retirarla, pero depende de las conversaciones siguientes”, dijo, refiriéndose a que el diálogo diplomático podría mitigar riesgos de confrontación.

Contexto regional y acusaciones cruzadas

Las tensiones bilaterales se intensificaron luego de que Trump implementara acciones militares contra Venezuela a principios de enero de 2026, lo que generó críticas internacionales y movilizó a gobiernos latinoamericanos a expresar su rechazo. En ese contexto, Trump vinculó fuertemente la política exterior estadounidense con la lucha contra el narcotráfico y ha acusado a Colombia de no hacer lo suficiente para combatirlo, llegando incluso a hacer comentarios personales sobre Petro que Bogotá considera injerencistas.

Ante estas acusaciones, Petro respondió en la entrevista que su gobierno ha dedicado años a combatir los cárteles de la droga y se defendió de cualquier vinculación con el narcotráfico. Además, criticó duramente la política migratoria de EE. UU., señalando que agencias como ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) actúan de forma excesiva y agresiva.

Defensa de la soberanía y estrategia interna

Al ser consultado sobre cómo Colombia enfrentaría una eventual agresión militar estadounidense, Petro sostuvo que la prioridad es el diálogo diplomático para evitar el conflicto, y subrayó que el país no dispone de defensas antiaéreas comparables con las de Estados Unidos, por lo que confía en la resistencia histórica de su pueblo y sus territorios.

Analistas señalan que la amenaza de una acción militar directa es altamente improbable en términos prácticos y geopolíticos, dado que una intervención abierta violaría principios del derecho internacional y generaría una condena global, además de que Colombia es un socio estratégico de EE. UU. en la lucha contra las drogas y la estabilidad regional. No obstante, la retórica beligerante ha encendido alarmas tanto en Bogotá como entre sectores de la ciudadanía y de otros gobiernos de la región.

Hacia un diálogo delicado

La conversación telefónica entre Petro y Trump y la aparente suavización del tono público entre ambos gobiernos ofrecen una posible vía para reducir tensiones. Persiste, sin embargo, un ambiente de incertidumbre sobre cómo evolucionará la relación entre Washington y Bogotá —particularmente en las semanas previas a la reunión anunciada en la Casa Blanca—, y sobre si las preocupaciones de Petro sobre una escalada militar podrán ser abordadas en foros multilaterales y diplomáticos sin poner en riesgo la seguridad colectiva.