A una periodista de RTVC la insultan y amenazan en plena calle. Le gritan “asesina” por cubrir una vigilia. ¿El delito? Hacer su trabajo. Contar. Estar. Informar.
Hoy el periodismo en Colombia está entre dos fuegos: el físico y el simbólico. Lo golpea la violencia directa, como a Gelitza Jiménez, pero también la polarización, la desinformación y el desprestigio. Ya no basta con atacar ideas; se ataca a quien las transmite.
Y lo vimos esta semana: la pelea entre un político y una periodista fue más espectáculo que verdad. La prensa se volvió diana en medio de trincheras ideológicas.
La Fundación para la Libertad de Prensa FLIP
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