El fuerte terremoto de magnitud 7.4 que golpeó al país dejó una dolorosa huella en el Instituto para Ciegos y Sordos, donde dos de sus colaboradores perdieron la vida en medio de la emergencia.
Se trata de Ana Adarbe, secretaria de Dirección Médica, y Jaime Bonilla, programador de cirugía. Ambos eran reconocidos por su profesionalismo, compromiso y calidad humana, cualidades que marcaron profundamente a la institución y a quienes compartieron con ellos el día a día. Su partida representa una pérdida irreparable para el equipo médico y administrativo, que hoy los recuerda con gratitud y respeto.
Las áreas de clínica y colegio sufrieron daños severos, razón por la cual los servicios en la clínica fueron suspendidos hasta nuevo aviso, mientras se realizan evaluaciones técnicas para garantizar la seguridad de pacientes y personal.
La Dirección Médica expresó sus más sinceras condolencias a las familias de Ana y Jaime, enviando un mensaje de solidaridad y fortaleza en este momento de inmenso dolor. La comunidad institucional también se ha unido en tributo, resaltando la huella imborrable que ambos dejan por su entrega y dedicación.

