Momentos de pánico se vivieron durante un concurrido festival gastronómico en Seattle, Estados Unidos, cuando un tiroteo interrumpió la celebración y dejó un saldo de tres personas muertas y cuatro heridas, entre ellas un menor de edad. Testigos relataron que, al escuchar las primeras detonaciones, creyeron que se trataba de fuegos artificiales propios del evento, pero segundos después comprendieron que eran disparos y comenzaron a correr para ponerse a salvo.
Los asistentes describieron escenas de caos, con familias buscando refugio, personas escondiéndose detrás de puestos de comida y una estampida provocada por el miedo. Algunos vendedores abandonaron sus establecimientos mientras los equipos de emergencia ingresaban al lugar para atender a las víctimas y asegurar la zona.
La Policía informó que el ataque habría sido producto de un intercambio de disparos entre dos personas. Uno de los presuntos responsables fue detenido en el lugar, mientras las autoridades continúan la búsqueda de un segundo sospechoso. La investigación sigue en curso para esclarecer los motivos del hecho y determinar las circunstancias que desencadenaron la tragedia.


