En un escenario global marcado por la transformación tecnológica, la sostenibilidad y los cambios en los modelos productivos, el diseño de producto se posiciona como una disciplina clave para afrontar los retos contemporáneos. En América Latina, donde la necesidad de talento especializado en industrias creativas y tecnológicas continúa en aumento, esta evolución resulta especialmente relevante.
A una década de su creación, el Grado en Diseño de Producto de UDIT se consolida como un referente académico con proyección internacional, formando profesionales con una visión estratégica, crítica y orientada al impacto social, y con una conexión directa con la industria.
De acuerdo con Javier Sanz Cortés, Director del Departamento de Diseño de Producto y UX de UDIT, el origen del programa responde a una necesidad estructural: “Existía un vacío en la universidad a la hora de formar profesionales en esta área, lo que obligaba a importar talento”. A ello se sumó el creciente interés de estudiantes latinoamericanos por acceder a una formación más especializada y alineada con las demandas del mercado.
Uno de los pilares del grado es su metodología basada en el “aprender haciendo”, que combina investigación, análisis y experimentación con usuarios reales. “En UDIT, investigar, testar y validar con clientes es básico para entender si una idea funciona. Necesitamos diseñadores con criterio, pero también con una visión estratégica y realista de sus productos”, señala Javier Sanz.
Este enfoque se traduce en proyectos desarrollados en colaboración con empresas globales, donde los estudiantes trabajan sobre retos reales. En los últimos años, UDIT ha impulsado iniciativas junto a compañías como Hyatt, Haier, Parfums Christian Dior, Carrefour, Iberia, Adidas, Pilma o Wallbox, integrando dinámicas propias de la industria en el aula.
Los resultados son tangibles: desde el desarrollo de packaging para hoteles Hyatt Regency, propuestas de productos sostenibles junto a Parfums Christian Dior, hasta casos como la Barbacoa Raclette Family creada con Carrefour, que ha sido premiada a nivel europeo y llevada al mercado. También destacan proyectos de alta complejidad como el diseño del interior de un aerotaxi autónomo con Umiles o soluciones vinculadas a la exploración espacial junto a Astroland.
Más allá de los casos concretos, el programa refleja una transformación más profunda de la disciplina. El diseño de producto ha evolucionado hacia un enfoque más sostenible e integral, donde conceptos como el ecodiseño, la economía circular o la integración de tecnologías emergentes son ya imprescindibles. Según el informe State of Design & Make 2025 de Autodesk, más del 50% de las organizaciones están impulsando mejoras en productividad y desarrollo de producto a través de la innovación y la digitalización.
Los proyectos académicos también evidencian esta evolución: soluciones para mejorar la higiene en baños de avión mediante rediseños centrados en el usuario, productos desarrollados con materiales reciclados o sistemas adaptados para personas con discapacidad visual. “En la medida en que el diseño de producto mejora la vida de las personas, es evidente que cumple una función social. Y lo hace tanto en aspectos emocionales como en los más racionales de la vida cotidiana”, afirma Javier Sanz.
En este contexto, el diseñador de producto se consolida como un perfil estratégico, capaz de conectar tecnología, negocio y usuario. Una figura especialmente relevante para mercados como los de México, Colombia o Chile, donde el diseño está comenzando a desempeñar un papel más activo en la competitividad empresarial.
De cara al futuro, todo apunta a que el diseño de producto continuará ganando relevancia como motor de innovación. “Debe ser más ético que estético, más estratégico y menos improvisado”, concluye el experto.
A diez años de su creación, el Grado en Diseño de Producto de UDIT no solo ha formado profesionales, sino que ha contribuido a redefinir el papel del diseño en un entorno global cada vez más exigente.



