El 21 de septiembre de 1977 tuve que cambiar la docencia e iniciar mi nueva profesión como administrador de Salinas Nacionales y luego en Almasales de Nariño, por espacio de treinta y seis años, en los cuales tuve que relacionarme con el gremio transportador de camiones doble troques y tractomulas que nos abastecían con las Sales Refinada, Industrial y Ganadera, proveniente de Manaure, Guajira; Mamonal en Cartagena Bolívar; Santa Marta en el Magdalena y Zipaquirá, Cundinamarca.
En la contabilización de sus gastos estaban los Tiquetes de Peajes, cancelados a lo largo de los largos trayectos, que se sumaban al pago de su alimentación en los restaurantes, los hoteles en donde se hospedaban, las tanqueadas de combustible y la lavada del vehículo en la vía.
Gracias a las conversaciones con los profesionales del volante, llegué a saber la importancia de pagar el peaje y el conservar el tiquete, que, por regla general, podía ser exigido por las autoridades de tránsito. Pero lo más importante de este documento, es el que convertía en un Seguro de Vida para el conductor, la carga y el vehículo, en caso de presentarse un accidente, un atraco o la pérdida total del automotor.
Ahora, encontramos grandes vallas que nos ilustran a los conductores y pasajeros, los servicios que prestan las empresas encargadas de cobrar el peaje: El suministro de grúa, el carro-taller, la ambulancia, servicio de transporte a los pasajeros al municipio o ciudad más cercano si se ha varado en la carretera. Estos beneficios también son para los motociclistas, así ellos no estén obligados a cancelar peaje.
Hace un mes largo, el funcionario del estado Juan Carlos Meneses, al transitar por el municipio de Ricaurte, desplazándose a Tumaco en su motocicleta, por el intenso invierno y la humedad de la carretera sufrió un grave accidente al chocar con una tractomula, siendo abandonado por su conductor y dejado agonizante en plena vía. Afortunadamente fue socorrido por médicos y paramédicos del Puesto de Salud, quienes llegaron en una ambulancia a brindarle los primeros auxilios.
Por su estado inconsciente fue despachado al Hospital de Túquerres, en donde le tomaron los signos vitales, suministrándole medicamentos para que pudiera llegar con vida a la Clínica Valle de Atríz de la ciudad de Pasto, en donde gracias a su personal médico, especialistas, terapeutas, dietistas y enfermeras, ha ido recuperando satisfactoriamente.
Afortunadamente, dentro de su documentación se encontraba al día el Seguro contra Accidentes de Tránsito, SOAT y la Revisión Técnico-Mecánica de su motocicleta. Además, ha contado con el apoyo de sus hermanos, Alid del Carmen, Ignacio y Edgar Alfonso Meneses, quienes han estado en su lecho de enfermo y agradecen las oraciones al Dueño de la Vida a sus compañeros de trabajo, vecinos del barrio Miraflores, familiares y amigos.
En días pasados fue dado de alta de la clínica y su recuperación continúa en su hogar, con la asistencia médica domiciliaria y las sesiones de fisioterapia, para que muy pronto, lo volvamos a ver al frente de sus labores profesionales.




