El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se pronunció sobre la grave crisis política y social que atraviesa Bolivia y ofreció la mediación de su gobierno para ayudar a encontrar una salida pacífica al conflicto. La declaración fue realizada a través de la red social X, en medio de un escenario de protestas masivas, bloqueos de carreteras y creciente tensión política en el país andino.
Petro afirmó que Colombia está dispuesta a participar como mediador si el gobierno boliviano y los diferentes sectores sociales así lo solicitan. Según el mandatario colombiano, la prioridad debe ser evitar una escalada de violencia y abrir caminos de diálogo que permitan estabilizar la situación política y económica de Bolivia. En su mensaje, describió las movilizaciones como una “insurrección popular” y sostuvo que el conflicto refleja problemas estructurales vinculados a decisiones geopolíticas y económicas que han afectado a la región.
El presidente colombiano defendió además la idea de una América Latina autónoma y soberana, señalando que los países latinoamericanos no deben ser moldeados por intereses externos ni por modelos políticos impuestos desde otras regiones del mundo. Petro insistió en que Latinoamérica tiene una identidad propia, diversa y multicolor, que debe resolver sus crisis mediante el diálogo interno y la cooperación regional.
Uno de los aspectos más destacados de su pronunciamiento fue el mensaje dirigido directamente al presidente boliviano Rodrigo Paz. Petro recordó una conversación que tuvo recientemente con él en Panamá sobre la figura de su padre, el expresidente boliviano Jaime Paz Zamora, quien gobernó Bolivia entre 1989 y 1993 y fue considerado uno de los representantes tempranos del progresismo democrático latinoamericano.
Petro evocó el periodo de exilio que vivió Jaime Paz Zamora en Bogotá y Panamá durante épocas de persecución política, mencionando que durante esos años tuvo contacto con figuras como el general Omar Torrijos y miembros del movimiento guerrillero colombiano M-19. El presidente colombiano utilizó ese recuerdo histórico para hacer un llamado simbólico a Rodrigo Paz, invitándolo a actuar con sensibilidad frente al sufrimiento social y a abrir espacios de negociación con los sectores movilizados.
El mandatario expresó el deseo de que ese legado familiar ayude al presidente boliviano a priorizar el diálogo y la reconciliación nacional. Según Petro, Bolivia necesita avanzar hacia una democracia “más profunda y soberana”, con mayor participación popular y una identidad latinoamericana fortalecida.
La crisis en Bolivia se ha intensificado durante las últimas semanas. Diversos sectores sociales —entre ellos obreros, campesinos, indígenas, maestros y transportistas— mantienen bloqueadas las principales carreteras y accesos a la ciudad de La Paz desde hace más de dos semanas. Las protestas incluyen exigencias de aumentos salariales, rechazo al deterioro económico y pedidos de renuncia contra el presidente Rodrigo Paz.
Bolivia enfrenta actualmente una de sus peores crisis económicas en aproximadamente cuarenta años. El gobierno de Rodrigo Paz, que asumió en noviembre de 2025, heredó una economía golpeada por la escasez de dólares, problemas de abastecimiento de combustibles y una inflación cercana al 14% anual. Aunque el mandatario prometió estabilizar la situación económica, la inconformidad social aumentó rápidamente debido al encarecimiento del costo de vida y a la falta de resultados inmediatos.
Frente a los bloqueos, el gobierno boliviano desplegó cerca de 3.500 policías y militares para habilitar un llamado “Corredor Humanitario” destinado a garantizar el ingreso de alimentos, combustible y oxígeno a La Paz. Sin embargo, los operativos provocaron enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes. Según reportes de la Defensoría del Pueblo boliviana, hubo al menos 57 personas detenidas y cinco heridos durante las jornadas de tensión.
Aunque el gobierno logró acuerdos parciales con algunos sectores, la Central Obrera Boliviana decidió mantener las protestas y continuar exigiendo la salida del presidente. Esto aumentó la incertidumbre política y el riesgo de una paralización prolongada del país.
Paralelamente, grupos campesinos afines al expresidente Evo Morales ocuparon el aeropuerto de Chimoré, ubicado en Cochabamba. Morales permanece refugiado políticamente en la región del Chapare mientras enfrenta una orden de captura por presunto abuso de una menor, acusación que él rechaza. Desde sus redes sociales, el exmandatario denunció la existencia de un supuesto plan de Estados Unidos para capturarlo o asesinarlo, señalando la participación de organismos como la DEA y el Comando Sur estadounidense.
Finalmente, Petro aprovechó la situación para enviar un mensaje más amplio a toda América Latina. El presidente colombiano afirmó que en ningún país del continente deberían existir presos políticos y defendió la necesidad de construir democracias más incluyentes, participativas y respetuosas de la diversidad social y política.
En conclusión, el pronunciamiento de Gustavo Petro no solo representó una oferta diplomática de mediación, sino también una intervención política e ideológica en defensa del diálogo regional y de una visión latinoamericanista. Mientras Bolivia continúa enfrentando protestas, bloqueos y una fuerte crisis económica, crece la preocupación internacional sobre la posibilidad de que el conflicto derive en una mayor inestabilidad política y social.



