El presidente Gustavo Petro anunció en Puerto Boyacá (Magdalena Medio) la entrega de 5.300 hectáreas de tierra que habían sido recuperadas del narcotráfico, con el objetivo de adjudicarlas al campesinado de la región como parte de su política de reforma agraria.
Durante el acto, Petro envió un mensaje directo a los grupos armados ilegales, invitándolos a dejar la violencia y optar por una salida pacífica, planteando que el acceso a la tierra y al trabajo digno puede ser una alternativa real para construir estabilidad en el territorio.
El mandatario también hizo un repaso histórico de la región, recordando cómo el Magdalena Medio fue fuertemente golpeado por el narcotráfico y el paramilitarismo, en particular por estructuras asociadas al cartel de Medellín y a figuras como Rodríguez Gacha. En ese contexto, planteó que el objetivo actual del Estado es recuperar la vida campesina, la producción y la dignidad en el campo.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue el uso productivo de la tierra. Petro afirmó que en Colombia existen alrededor de 15 millones de hectáreas fértiles sin producir, mientras que la agricultura actual ocupa solo unas seis millones. Con base en esto, defendió que incrementar la producción de alimentos es una estrategia más efectiva para controlar la inflación que el aumento de tasas de interés.
Para impulsar esa producción, anunció una medida económica fuerte: un subsidio de un billón de pesos para fertilizantes, financiado con utilidades de Ecopetrol. La idea es reducir los costos de producción para los campesinos y, en consecuencia, bajar el precio de los alimentos para toda la población.
Además, Petro propuso un cambio estructural en el modelo rural: no solo que los campesinos produzcan materias primas, sino que también sean dueños de la agroindustria, es decir, de las plantas donde se transforman esos productos. Como ejemplo, mencionó la necesidad de desarrollar plantas de procesamiento como la de leche en polvo, para generar más valor agregado, empleo e ingresos en el campo.
En materia de infraestructura, el presidente destacó la reactivación del transporte férreo, especialmente la línea entre La Dorada y Chiriguaná, señalando que el volumen de carga pasó de 21.000 toneladas en el gobierno anterior a más de 1,2 millones de toneladas. Según Petro, reducir los costos de transporte es clave para que la producción agrícola sea rentable y competitiva.
Finalmente, hizo un llamado a recuperar cultivos tradicionales como el maíz, fundamentales para la seguridad alimentaria (alimentación de animales y productos básicos como las arepas), y vinculó este proceso con la generación de empleo, ingresos y paz en la región.
Cerró su intervención con un mensaje político: avanzar en este modelo de reforma agraria y desarrollo rural o arriesgarse a volver a un pasado marcado por la violencia y el abandono estatal.
En síntesis:
El anuncio combina tres apuestas grandes del gobierno:
- Redistribución de tierras (reforma agraria)
- Impulso productivo con subsidios (fertilizantes)
- Transformación del modelo rural (agroindustria campesina + infraestructura)
Todo con el objetivo de reducir la violencia, reactivar el campo y abaratar los alimentos en Colombia.




