Luego de los hechos de violencia que en las últimas horas se han presentado en el departamento de Nariño, el jefe de la delegación de paz del Gobierno Nacional con la disidencia de las Farc, ‘Comandos de la Frontera’, abogado Armando Noboa, anunció que los sucesos que se vienen registrando en esta zona sur del paìs, protagonizados por la mencionada organización armada, rompen los acuerdos de la mesa de paz a los que se había llegado, por lo que dejan los diálogos quebrantados.
Se trata de una situación que refleja el fracaso de la ‘paz total’ y territorial que de manera infructuosa trató de implementar el Gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, puesto que el panorama que muestra en estos momentos el departamento de Nariño, en materia de orden público, es francamente desolador.
“Al parecer fue una acción de Comandos de la Frontera. Está en la mesa de diálogo con nosotros”, le confirmó Novoa, en declaraciones que entregó ayer al periódico El Colombiano.
Agregó que esta organización armada, asesinó el pasado lunes a tres militares en un ataque con drones en zona rural de Ipiales, Nariño. Los hechos ocurrieron en medio de combates cuando la tropa fue atacada con drones cargados de explosivos, una modalidad criminal que viene ganando terreno en el suroccidente del país.
De acuerdo con información del Ejército, las tropas del Grupo de Caballería Mediano N.° 3 se encontraban adelantando operaciones contra la estructura Comandos de Frontera, perteneciente a la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, hoy en una mesa de paz con el Gobierno, cuando fueron sorprendidas por los artefactos aéreos.
El Ejército confirmó la identidad de los uniformados que murieron: Andrés Esteban Álvarez Sierra, Darwin Arnoldo Gómez Gutiérrez y Brayan Steven Galindo Amado. En los hechos resultaron heridos otros dos soldados debido a las esquirlas y la onda expansiva generada por las detonaciones.
Rompimiento de acuerdos
Precisamente el jefe de la delegación de paz, dijo que el ataque armado con drones de Nariño configura, de momento, una ruptura de los acuerdos preliminares a los que han llegado en la mesa con Comandos de la Frontera, grupo armado hoy liderado por alias Araña, quien está con orden de extradición suspendida.
“En la mesa hemos pactado que los grupos que integran la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) no desarrollarán ninguna acción ofensiva contra la fuerza pública. Y lo que vimos ayer en Ipiales contradice completamente el sentido de lo que hemos logrado”, afirmó Novoa.
Novoa indicó que este tipo de hechos violentos, en medio de diálogos, no se había presentado anteriormente, lo que agrava la situación. “Nos afecta tanto porque no se había producido un hecho siquiera parecido o similar”, afirmó.
Asimismo, aseguró que existen mecanismos para verificar el cumplimiento de los acuerdos, apoyados tanto en información institucional como en reportes provenientes del territorio.
La Coordinadora Nacional agrupa dos grandes estructuras. Por un lado, los Comandos de la Frontera en Putumayo —bajo el mando de alias “Araña”, con orden de extradición a EE. UU. suspendida—. Por otro, la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, con presencia en Nariño y comandada por alias Allende, que reúne seis frentes.
En la mesa, el jefe de la delegación de Comandos es alias Walter Mendoza, firmante del acuerdo de paz quien volvió a las armas. Según datos militares, la CNEB cuenta con 2.089 integrantes entre combatientes y redes de apoyo, con influencia en Nariño, Putumayo y Amazonas, y presencia en cerca de 30 municipios.
TITULO (RECUADRO)
Gran crisis en el departamento
El departamento de Nariño se encuentra sumido en una compleja crisis de orden público marcada por una serie de incidentes violentos que incluyen ataques con drones, los que causaron la muerte de soldados profesionales en zona rural de Ipiales, minas antipersona y presencia armada en zonas educativas.
Al respecto, el secretario de Gobierno de Nariño, Fredy Gámez, dijo que la situación de orden público es delicada en varios municipios del departamento, de cara a las elecciones a la presidencia de la República, que se realizarán el 31 de mayo.
Uno de los hechos más recientes fue el ataque con drones disidentes en zona rural de La Victoria (Ipiales), en la frontera con Ecuador. Allí, tres miembros del Ejército Nacional fueron asesinados mientras realizaban patrullajes rutinarios. Según confirmó el funcionario, a pesar de rumores, no se retirará la tropa de la frontera, sino que, por el contrario, se sigue reforzando.
Ante estos hechos, en las últimas horas se realizó un Consejo de Seguridad, donde se analizaron las estrategias que se seguirán para enfrentar esta grave situación.
Cumbitara y Policarpa
De acuerdo con los últimos acontecimientos, la situación en la cordillera del departamento de Nariño, es alarmante. Esto en razón a que, en municipios como Cumbitara y Policarpa, el frente ‘Franco Benavides’ tiene una fuerte presencia e incidencia. Además, Cumbitara ha sido escenario desde principios del año, de enfrentamientos entre estos grupos alzados en armas, los que han generado desplazamientos y confinamientos.
Ingreso a escuelas
Igualmente se indicó qué jefes guerrilleros han ingresado a escuelas en Policarpa para entregar cuadernos, una acción que, aunque no es nueva, constituye una “violación al Derecho Internacional Humanitario (DIH)”, ya que ninguna institución educativa debe ser escenario de la presencia de grupos armados.
No se ha logrado nada
La ‘Paz Total’ nunca ha sido una realidad en el departamento y en general en el país y se le ha comparado con la fallida zona de distensión del Caguán en el Gobierno del presidente Andrés Pastrana, entre 1998 y 2002.
Sobre esta iniciativa que fue uno de los programas bandera del presidente Gustavo Petro, los analistas coinciden en afirmar que los esfuerzos del Gobierno, lejos de alcanzar la paz, lo que hicieron fue que las estructuras armadas al margen de la ley, se fortalecieran territorial y financieramente. Esto a pesar que se mantienen mesas de diálogo, que no han servido de nada. Se trata de 3 mesas activas con disidencias: 2 con las Farc y una del Eln.
De esta manera, Human Rights Watch, que en esta etapa de la “Paz Total, el Clan del Golfo está en cerca de 400 municipios, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional Eln en 232 y las disidencias en 299 municipios.
En ese sentido el caso más notorio es el del Estado Mayor de Bloques y Frentes-Emdbe-, liderado por alias Calarcá que se ha aprovechado de las negociaciones de paz, para expandir sus redes de extorsión, narcotráfico y control territorial.
TITULO (RECUADRO)
Comuneros del Sur en la región
En estos momentos, el departamento de Nariño es escenario de uno los tres diálogos que el Gobierno Nacional sostiene con organizaciones al margen de la ley.
Comuneros del Sur, es una facción disidente de l guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, Eln cuyo proceso encabeza Carlos Erazo, otro exguerrillero del M-19 que compartió en ese grupo con el hoy presidente Gustavo Petro.
La CNEB agrupa dos grandes estructuras. Por un lado, los Comandos de la Frontera en Putumayo —bajo el mando de alias “Araña”, con orden de extradición a EE. UU. suspendida—. Por otro, la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, con presencia en Nariño y comandada por alias Allende, que reúne seis frentes.
En la mesa, el jefe de la delegación de Comandos es alias Walter Mendoza, firmante del acuerdo de paz quien volvió a las armas. Según datos militares, la CNEB cuenta con 2.089 integrantes entre combatientes y redes de apoyo, con influencia en Nariño, Putumayo y Amazonas, y presencia en cerca de 30 municipios.
Comuneros del Sur, por su parte, fue una estructura del ELN creada en 1992 que se escindió en 2024. Hoy suma 249 integrantes entre componente armado y redes de apoyo.
Opera principalmente en la región de Abades, en Nariño, con incidencia en unos 15 municipios —especialmente Samaniego, Ricaurte y Mallama—.
Está organizado en tres compañías y es liderado por Gabriel Yépez Mejía, alias HH (también conocido como “Gustavo”, “Aldemar” o “Emanuel”), a quien la Corte Suprema le avaló la extradición a EE. UU.
Mientras las mesas de paz avanzan, los grupos no se repliegan; se ordenan, se expanden y ganan capacidad.




