El anuncio de diálogo entre el Gobierno Nacional y la Segunda Marquetalia ha generado una gran expectativa en el departamento de Nariño, especialmente en aquellas poblaciones que han sido marcadas por la violencia y el conflicto armado.
La Segunda Marquetalia es una estructura disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) que sigue delinquiendo en esta región, ante lo cual la comunidad se encuentra a la expectativa por el resultado de las conversaciones entre el Estado y este grupo al margen de la ley.
El Gobierno Nacional y la Segunda Marquetalia, que son las disidencias que comanda alias Iván Márquez, instalarán formalmente y darán inicio a la mesa de conversaciones el próximo 24 de junio en Caracas, Venezuela. Concretamente se estableció que, el primer ciclo de negociaciones entre el Gobierno Nacional y las disidencias de ‘Iván Márquez’ se adelantarán entre el 25 al 29 de junio.
Se trata del Acuerdo para el inicio formal de la Mesa de Diálogos de Paz entre el Gobierno Nacional de Colombia y la Segunda Marquetalia – Ejército Bolivariano. El documento está firmado por el consejero comisionado de paz de Colombia, Otty Patiño, y por ‘Márquez’.
Este desarrollo tiene el potencial de impactar significativamente a las comunidades locales. Para muchas de estas poblaciones, el conflicto ha sido una constante fuente de inseguridad y desplazamiento, afectando sus vidas cotidianas y su desarrollo socioeconómico. Los diálogos podrían representar una oportunidad para avanzar hacia una paz más duradera y aliviar las tensiones que han dominado la región durante décadas.
Sin embargo, también hay escepticismo y preocupación. Las experiencias previas de diálogos y acuerdos con grupos armados han tenido resultados mixtos, y las comunidades temen que las negociaciones no se traduzcan en mejoras tangibles en su seguridad y bienestar.
El éxito de estos diálogos dependerá en gran medida de la voluntad y la capacidad de ambas partes para comprometerse con un proceso de paz auténtico y sostenible.
La agenda tendrá como puntos básicos el “desescalamiento del conflicto y alistamiento de los territorios de paz, la construcción de territorios de paz, víctimas como sujeto social transformador, condiciones para la convivencia pacífica e implementación y verificación”.
El Gobierno y la Segunda Marquetalia «se guiarán por el principio ‘acuerdo pactado, acuerdo cumplido’, que incluye el diseño, puesta en marcha, implementación y verificación de cumplimiento». La reunión en la que se pactó el inicio de las negociaciones de paz tuvo lugar el lunes y martes en Venezuela y en ella participaron, además de Patiño y Márquez, los jefes de las delegaciones negociadoras del Gobierno en estos diálogos, Armando Novoa, y de la Segunda Marquetalia, alias ‘Walter Mendoza’. También hubo representantes de gobiernos de Cuba, Noruega, Venezuela, de Naciones Unidas y de la Conferencia Episcopal de Colombia.
En resumen, mientras que el anuncio de diálogos ofrece una esperanza renovada, también plantea desafíos y expectativas que deberán ser gestionados cuidadosamente para que se logre una paz verdadera y duradera en Nariño.

