Deportivo Pasto confirmó que su arranque en la Liga 2026-I no es casualidad. En el marco de la tercera fecha, el conjunto nariñense se impuso 2-1 a Millonarios en el estadio Libertad, resultado que no solo lo deja como líder con puntaje perfecto, sino que también expone con crudeza el delicado momento futbolístico del equipo bogotano, único en el torneo que aún no logra sumar unidades.
Desde el pitazo inicial, Pasto mostró una idea clara: presión alta, intensidad en las bandas y verticalidad para atacar los espacios. Esa propuesta tuvo premio casi de inmediato. Al minuto 4, Yéiler Góez sorprendió a la defensa visitante y abrió el marcador, desatando la euforia en las tribunas y obligando a Millonarios a replantear un libreto que, una vez más, evidenció fragilidad.
Acciones
La lluvia, constante durante gran parte del primer tiempo, no frenó el ritmo del compromiso. Millonarios intentó reaccionar con mayor posesión del balón, pero sin claridad en el último tercio.
Aun así, encontró el empate gracias a una pena máxima bien ejecutada por Rodrigo Contreras, quien con un remate potente devolvió algo de calma a un equipo presionado por los malos resultados y las crecientes críticas hacia el técnico Hernán Torres.
Sin embargo, cuando parecía que el empate podía estabilizar al cuadro capitalino, llegó una acción determinante: la expulsión de Mateo García justo antes del descanso. La tarjeta roja no solo condicionó el planteamiento para la segunda mitad, sino que volvió a poner sobre la mesa un problema recurrente en Millonarios: la falta de control emocional en momentos adversos.
Segundo tiempo
En el complemento, Pasto entendió el contexto y administró el partido con inteligencia. Sin apresurarse, hizo circular el balón, obligó al rival a correr y esperó el error. Millonarios, con un hombre menos, apeló más al empuje que a la elaboración, dejando espacios que los locales supieron explotar.
A doce minutos del final, un tiro libre en el borde del área cambió la historia. Andrey Estupiñán sacó un disparo potente que Diego Novoa no pudo contener, decretando el 2-1 definitivo. Fue el reflejo de un Pasto decidido, confiado y con variantes ofensivas, frente a un Millonarios que volvió a carecer de respuestas en los momentos decisivos.
Final
El pitazo final de Wilmar Roldán selló una noche redonda para los ‘volcánicos’ y una amarga para los ‘albiazules’. Tres partidos, tres derrotas y cero puntos configuran un inicio de semestre alarmante para Millonarios, que deberá corregir con urgencia si no quiere quedar relegado desde temprano en la lucha por la clasificación.
Para Deportivo Pasto, el panorama es diametralmente opuesto. Con nueve puntos de nueve posibles, solidez colectiva y un estadio que vuelve a ser un aliado, el equipo nariñense se ilusiona con sostener este nivel. Más allá del resultado, la victoria ante un histórico como Millonarios ratifica que el proyecto deportivo va por buen camino y que, al menos en este arranque de liga, Pasto se ha convertido en un rival incómodo y efectivo para cualquiera.




