La Gobernación de Nariño arrancó los estudios técnicos de patología y vulnerabilidad sísmica del coliseo Sergio Antonio Ruano. La inversión supera los $500 millones y el objetivo es modernizarlo para boxeo y baloncesto.
Pero hay un contraste que duele: mientras el Ruano se proyecta para volver a brillar, el escenario deportivo del suroriente de Pasto se cae a pedazos. Hoy es refugio de palomas, ferias improvisadas y abandono total.
Los deportistas de esos barrios hacen la misma pregunta de hace años: ¿cuándo nos van a mirar a nosotros?
En Pasto parece que no todos los escenarios envejecen igual, ni reciben la misma atención.



