Con una explosión de música, color y tradición, este 2 de enero inició oficialmente el Carnaval de Negros y Blancos, una de las manifestaciones culturales más emblemáticas de Colombia y reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Desde hoy, la capital nariñense se transforma en un gran escenario abierto donde el arte popular, la historia y la alegría colectiva toman las calles.
El comienzo del carnaval marca una serie de jornadas cargadas de expresiones artísticas, desfiles, comparsas y encuentros culturales que exaltan la diversidad étnica, la igualdad y la herencia histórica del sur del país. Habitantes y visitantes se suman a esta celebración que, año tras año, convoca a miles de personas en torno a un mismo espíritu festivo y comunitario.
Dentro de la programación inicial se destacan actividades tradicionales como el Carnavalito, espacios musicales y muestras culturales que preparan el camino para los días centrales: el Día de los Negros y el Día de los Blancos. En estas fechas, el juego simbólico del color cobra protagonismo como representación de la inclusión y la fraternidad, borrando diferencias sociales y reafirmando el sentido de unidad.
Las autoridades locales señalaron que el Carnaval de Negros y Blancos no solo es una expresión cultural de profundo valor simbólico, sino también un importante motor de desarrollo turístico y económico para la región. En ese sentido, se han dispuesto planes especiales de seguridad, movilidad y atención al visitante, con el objetivo de garantizar una celebración ordenada, segura e incluyente.
Más allá de los desfiles y el espectáculo visual, el carnaval es una manifestación viva de resistencia cultural y orgullo regional, una tradición que se renueva con cada generación y que mantiene intacto su mensaje de libertad, respeto y convivencia.
Con el inicio del Carnaval de Negros y Blancos, Pasto vuelve a recordarle a Colombia y al mundo que la cultura es un poderoso lenguaje de unión. Durante estos días, la ciudad se convierte en un lienzo vivo donde la música, el color y la memoria colectiva celebran la igualdad y la alegría compartida. Más que una fiesta, este carnaval es una herencia que se siente en cada calle y un mensaje claro: cuando un pueblo celebra unido, su identidad florece y su tradición se convierte en esperanza.


