La tradicional fiesta reúne historia, diversidad e identidad en el sur de Colombia
Pasto, capital del departamento de Nariño, dio inicio oficial este 2 de enero al Carnaval de Negros y Blancos, una de las celebraciones culturales más emblemáticas de Colombia y reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La festividad se desarrolla a unos 830 kilómetros al suroccidente de Bogotá y convoca cada año a miles de visitantes nacionales y extranjeros.
Aunque la agenda principal comienza este jueves, desde el pasado 28 de diciembre la ciudad vive el ambiente festivo con una serie de actividades que sirven de antesala al carnaval. Entre ellas se destaca el tradicional Carnaval del Agua, una celebración popular en la que habitantes y visitantes se rocían agua en calles y viviendas, así como el Desfile de Años Viejos, en el que comparsas recorren la ciudad con monigotes satíricos que representan personajes públicos y hechos relevantes de la actualidad.
Dentro de la programación inicial también se contempla una ceremonia eucarística en honor a la “Michita Linda”, patrona de Pasto, como expresión de la profunda tradición religiosa que acompaña esta fiesta. A ello se suma un desfile cultural que resalta la herencia histórica del Carnaval de Negros y Blancos, cuyas manifestaciones han sido fortalecidas con el paso del tiempo por el arraigo popular y la creatividad de niños, niñas y adolescentes.
Las actividades culturales incluyen además un concierto de música alternativa y rock, en el que participan siete agrupaciones locales, como muestra de la diversidad artística y la renovación generacional que caracteriza al carnaval.
De acuerdo con lo anunciado por la Gobernación de Nariño, el próximo 5 de enero será una de las jornadas más representativas de la celebración. Ese día, la programación estará enfocada en exaltar la memoria colectiva, los juegos tradicionales y las expresiones culturales de las comunidades afrodescendientes del territorio, en reconocimiento a la diversidad étnica que define a la región.
Los momentos más esperados del Carnaval de Negros y Blancos tendrán lugar los días 6 y 7 de enero. En estas fechas, todos los participantes, sin distinción alguna, se pintan el rostro de negro el primer día y de blanco el segundo, un acto simbólico que representa la igualdad, la convivencia y la unión de los pueblos en una celebración común.
Según la Unesco, esta festividad constituye un espacio de convivencia intensa, donde los hogares se transforman en talleres colectivos para la creación y transmisión de las artes carnavalescas. Durante estos días, personas de todos los sectores sociales se encuentran para expresar sus visiones de la vida, reafirmando la identidad cultural y el espíritu integrador que caracteriza al Carnaval de Negros y Blancos.

