La ministra del Trabajo, Gloria Inés Ramírez confirmó que en la nueva legislatura se volverá a radicar en el Congreso la reforma laboral, la cual se hundió porque no logró dar su primer debate antes de que terminaran las sesiones ordinarias.
Esta iniciativa ha tenido poco consenso entre los partidos, que consideran que la misma podría afectar gravemente el empleo del país y el crecimiento económico.
Se conoció que sectores de la nueva coalición que se está conformando en el Congreso está preparando el borrador de una posible contrarreforma laboral, para hacerle contrapeso al proyecto del Ministerio de Trabajo.
Dicha propuesta está siendo construida principalmente por los técnicos de los partidos Liberal y de la U y sectores de la academia.
En primer término, la posible contrarreforma plantearía tres tipos de contratos: contrato laboral, contrato sindical y contrato agropecuario, esta última figura también iría en la propuesta del Gobierno.
La iniciativa no eliminaría bajo ninguna circunstancia los pactos colectivos, tras considerar que eso podría violar el derecho de los trabajadores que tienen beneficios bajo esta modalidad. La propuesta no le da tanto poder a los sindicatos.
Se mantendría la prohibición de la huelga en los sectores de servicios públicos esenciales, contrario a lo que plantea el texto del Gobierno, que quiere autorizarla.
Además, propondrían el pago de horas nocturnas a partir de las 8:00 de la noche con la posibilidad de que sea desde las 7:00 de la noche, dependiendo del crecimiento de la economía. El Gobierno dice que debe ser a partir de las 6:00 de la tarde de forma inmediata.
El pago de los dominicales subiría del 75% al 85%, con la posibilidad de que sea del 100%, siempre y cuando el comportamiento de la economía así lo permita. La propuesta del Gobierno plantea subir el dominical al 100% de forma inmediata.
No obstante, los partidos políticos están a la espera de que el Ministerio de Trabajo intente consensuar el texto de la reforma laboral con todos los sectores, para ver si es posible impulsar una iniciativa que no afecte la economía y deje tranquilos a los empresarios. Si esto sucede, la contrarreforma no sería presentada en el Congreso.

