El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) movilizó a 120 reclusos de alta peligrosidad hacia cárceles de máxima seguridad. El operativo comenzó tras una orden directa del presidente Abelardo De La Espriella durante su visita oficial a Buenaventura. Las autoridades buscan frenar de inmediato las llamadas extorsivas y las órdenes de homicidios que salían desde los pabellones regionales.
Un movimiento estratégico bajo estricta reserva
La policía y el cuerpo de custodia custodiaron los buses bajo un blindaje absoluto para evitar posibles fugas. Las autoridades penitenciarias distribuyeron a los criminales en diferentes centros especializados del territorio nacional. El gobierno nacional confirmó que este grupo incluye a peligrosos cabecillas de bandas delincuenciales urbanas.
El mandatario colombiano advirtió que las prisiones locales no seguirán funcionando como oficinas de operaciones para las estructuras delictivas. Con esta estrategia, el INPEC traslada internos peligrosos y debilita de forma drástica los liderazgos criminales en las regiones más vulnerables.
Nuevas medidas tecnológicas contra el crimen
Además de los traslados, el ministerio de justicia activará inhibidores de señal de alta potencia en los nuevos centros de reclusión. Los funcionarios también iniciaron investigaciones internas para desmantelar redes de corrupción penitenciaria que facilitaban lujos a los reclusos. El presidente reafirmó su compromiso de construir megacárceles destinadas exclusivamente a los delincuentes más temidos del país.
El despliegue de seguridad continuará durante toda la semana para garantizar el aislamiento total de los internos movilizados.


