Durante el tramo decisivo de la campaña electoral, Paloma Valencia* endureció su discurso frente a los cuestionamientos lanzados por Abelardo de la Espriella, quien desde semanas atrás se convirtió en uno de sus principales críticos públicos. A medida que la contienda se polarizaba y el debate nacional giraba en torno a la capacidad de la oposición para presentar una candidatura unificada, Valencia decidió responder de manera directa y sostenida a los ataques del abogado, marcando así una nueva fase en la dinámica preelectoral.
En intervenciones públicas y a través de sus canales digitales, Valencia acusó a De la Espriella de contribuir a la fragmentación del campo opositor con críticas “infundadas” que, en sus palabras, “solo benefician a quienes buscan perpetuar la polarización”. En reuniones con líderes regionales y durante entrevistas en medios, la senadora afirmó: *“Es momento de dejar de lado los egos y las falsas acusaciones, y enfocarnos en los problemas reales que afectan a los colombianos”. Esta postura encontró eco entre simpatizantes y sectores que reclamaban mayor firmeza frente a los señalamientos, especialmente en un escenario en el que la unidad se percibía como un requisito imprescindible para enfrentar la candidatura de Iván Cepeda.
La campaña de Valencia, centrada en propuestas de seguridad y defensa institucional, tomó un giro aún más confrontativo tras nuevos comentarios de De la Espriella, quien puso en duda la capacidad de la senadora para liderar el bloque opositor. Valencia no solo defendió su trayectoria parlamentaria y su experiencia legislativa, sino que también invitó a su adversario a presentar propuestas concretas en lugar de “ataques personales que debilitan a la oposición”. En un debate televisado, la candidata subrayó: *“No es con insultos ni con desinformación como se construye una alternativa para el país. El reto hoy es derrotar el miedo y las divisiones”*.
La respuesta de la ciudadanía ante este cruce se reflejó en una creciente movilización digital y en actos públicos donde seguidores de Valencia replicaron sus mensajes y defendieron su liderazgo. El hashtag #EsPalomaONunca surgió como una consigna espontánea en redes sociales, especialmente luego de los episodios de confrontación, y canalizó la percepción de que Valencia representa la única opción viable para competir contra Cepeda. La consigna fue apropiada rápidamente por usuarios que, además de respaldar a la senadora, criticaron el papel de De la Espriella y reclamaron unidad en torno a una figura con experiencia y propuestas claras.
Las encuestas publicadas durante la última semana de campaña reflejaron el impacto de este enfrentamiento: Paloma Valencia consolidó su posición con el 25% de la intención de voto, mientras que Iván Cepeda mantenía el 27%. Analistas destacaron el efecto de la polarización interna en la oposición, pero también el fortalecimiento de Valencia entre jóvenes urbanos y sectores independientes, quienes valoraron su disposición a responder con firmeza y argumentos a los ataques.
En la recta final, la campaña de Valencia se caracterizó por un tono más combativo y por la defensa activa de su liderazgo frente a las críticas. La movilización digital, sumada a la participación en actos públicos y la difusión de testimonios ciudadanos, consolidó su figura como símbolo de una oposición que busca superar la fragmentación y enfrentar la polarización con propuestas y debate directo. De este modo, Valencia se posicionó como la principal alternativa frente a Cepeda, respaldada por una base social activa y dispuesta a defender su candidatura ante cualquier adversidad.




