El ambiente político en Colombia volvió a calentarse en medio de la campaña presidencial de 2026 tras un fuerte cruce entre la senadora y candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, y el también aspirante a la Casa de Nariño, Iván Cepeda.
La controversia surgió luego de que Cepeda hiciera afirmaciones sobre el departamento de Antioquia en un documento relacionado con su propuesta de gobierno para el periodo 2026-2030, lo que generó reacciones en el escenario político nacional. En respuesta, Valencia defendió públicamente a la región y lanzó una frase que rápidamente se volvió viral: “No seré antioqueña, pero la defenderé con la vida”.
El origen del choque político
La polémica se desencadenó cuando Cepeda presentó planteamientos sobre Antioquia en el marco de su propuesta programática para las elecciones presidenciales. Dichas afirmaciones fueron interpretadas por sectores políticos como críticas al modelo económico, político e institucional del departamento, históricamente identificado con posiciones de centro-derecha y con fuerte influencia del uribismo.
Ante esto, Valencia respondió con un discurso en el que defendió el papel de Antioquia en el desarrollo económico y empresarial del país, subrayando la importancia histórica de la región en la construcción del Estado colombiano y en el impulso de la empresa privada.
Según la candidata, el departamento ha sido motor de crecimiento nacional y un ejemplo de cultura del trabajo, por lo que consideró injusto que se presentaran visiones que —según su interpretación— cuestionan o deslegitiman ese modelo.
La defensa de Antioquia
Durante su intervención, Valencia resaltó que, aunque nació en el departamento del Cauca, mantiene una relación política y afectiva con Antioquia, región donde el uribismo ha tenido una de sus bases electorales más fuertes.
Fue en ese contexto donde pronunció la frase que marcó el debate:
“No seré antioqueña, pero la defenderé con la vida”.
Con esta declaración, la senadora buscó posicionarse como una defensora del legado político y económico del departamento, resaltando su tradición empresarial, su aporte a la infraestructura nacional y su papel histórico en la política colombiana.
Un choque en plena carrera presidencial
El enfrentamiento entre Valencia y Cepeda ocurre en un momento clave del calendario electoral. Ambos políticos se perfilan como figuras relevantes en la contienda presidencial de 2026, en la que diferentes bloques ideológicos buscan consolidar sus propuestas de país.
Valencia, una de las principales representantes del uribismo, ha reafirmado recientemente su cercanía con el legado del expresidente Álvaro Uribe Vélez y ha defendido un modelo de gobierno centrado en seguridad, impulso a la empresa privada y un Estado más reducido.
Cepeda, por su parte, representa una línea política de izquierda vinculada al progresismo colombiano y ha planteado una agenda enfocada en transformaciones sociales, fortalecimiento de derechos y mayor presencia del Estado en sectores estratégicos.
La confrontación entre ambos refleja, además, la profunda polarización que atraviesa el país y que ha marcado el debate político en los últimos años.
Antioquia como símbolo político
Más allá de la polémica puntual, el episodio evidencia cómo Antioquia se ha convertido en un símbolo político dentro del debate nacional. El departamento ha sido históricamente un bastión de sectores conservadores y de derecha, particularmente desde el auge político de Uribe, quien fue gobernador de la región antes de llegar a la presidencia.
Por ello, cualquier discusión sobre el modelo de desarrollo o el papel político de Antioquia suele generar reacciones intensas en distintos sectores del espectro político.
En ese contexto, la frase de Valencia no solo fue una respuesta directa a Cepeda, sino también un mensaje dirigido a un electorado clave para la derecha colombiana.
Un debate que seguirá escalando
Analistas consideran que este tipo de enfrentamientos serán cada vez más frecuentes a medida que avance la campaña presidencial. La disputa por el relato político del país —entre continuidad del modelo económico actual o reformas estructurales— seguirá alimentando tensiones entre los distintos candidatos.
Por ahora, la frase de Valencia se suma a una serie de intercambios que evidencian la intensidad del debate político en Colombia de cara a las elecciones presidenciales, en las que Antioquia volverá a jugar un papel determinante.




