Palmira cerró el 2025 con un aumento preocupante en accidentes de tránsito, reflejando un deterioro en la movilidad urbana. Las cifras superan las del año anterior y la comunidad señala la falta de gestión del alcalde Víctor Ramos, más ocupado en fiestas que en garantizar seguridad vial. Las construcciones sin control y la ausencia de planificación agravan el caos en las calles, convirtiéndose en caldo de cultivo para la siniestralidad. La ciudad exige responsabilidad y medidas reales frente a esta crisis.

