El Gobierno de Pakistán ha anunciado oficialmente una “guerra abierta” contra el régimen talibán en Afganistán tras intensificar ataques militares transfronterizos que alcanzaron la capital, Kabul, y otras provincias. Las autoridades pakistaníes aseguran que sus operaciones causaron la muerte de más de 130 combatientes talibanes, mientras que fuentes afganas reportan contraataques que habrían dejado decenas de soldados pakistaníes muertos. El conflicto ha escalado tras semanas de enfrentamientos en la frontera entre Pakistán y Afganistán, que abarca más de 2,500 km de terreno montañoso. Ambos lados reportan bajas, y se han registrado víctimas civiles, incluyendo mujeres y niños en campamentos de refugiados cercanos al paso fronterizo de Torkham. La violencia ha provocado el cierre de cruces terrestres y ha agravado la ya crítica situación humanitaria en la región. Este conflicto entre Pakistán y el régimen talibán podría tener repercusiones regionales significativas, afectando la estabilidad en Afganistán y las relaciones con países vecinos, además de influir en las dinámicas de seguridad en Asia Central.




