País con un futuro en peligro

Muchos de los retos a los que se enfrenta el ser humano, tales como el cambio climático, la escasez de agua, las desigualdades o el hambre, solo se pueden resolver … Leer más

Luis Eduardo Solarte Pastás

Muchos de los retos a los que se enfrenta el ser humano, tales como el cambio climático, la escasez de agua, las desigualdades o el hambre, solo se pueden resolver desde una perspectiva global y promoviendo el desarrollo sostenible: una apuesta por el progreso social, el equilibrio medioambiental y el crecimiento económico.

A pesar de que esta crisis ambiental se veía venir, tanto en los países desarrollados como en los del Tercer Mundo, en estos últimos países la euforia por el progreso no ha permitido que se adopten medidas radicales que favorezcan la equidad en la población y la sustentabilidad de los diferentes ciclos ecológicos.

De allí que para poder enfrentar todos esos problemas con resultados positivos se hace necesario “la construcción de un nuevo estilo de desarrollo para el país con profundas transformaciones económicas, sociales y políticas y aun de valores esenciales al interior de la sociedad”.

 Y para lograr ese propósito es indispensable que se piense globalmente y se actúe localmente, máxime si se tiene en cuenta que el proceso de globalización avanza de manera vertiginosa en el escenario de la economía, pero conllevando en que al mismo tiempo se presenten abismos entre desarrollo y subdesarrollo, riqueza y pobreza.

 Es así como dentro de esos parámetros cobra importancia el término desarrollo sostenible, exigiendo un tipo de desarrollo que aporte mejoras reales en la calidad de vida humana, conservando la vitalidad y diversidad de la tierra.

En este sentido, hay que tener en cuenta que la sostenibilidad de que tanto se habla en la actualidad, “es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, garantizando el equilibrio entre el crecimiento económico, el cuidado del medio ambiente y el bienestar social”.

Si bien algunos sectores han abusado del concepto y éste ha sido apadrinado por quienes no lo están poniendo en práctica, sino utilizándolo publicitariamente con fines exclusivamente de imagen y de presentarse dentro en las corrientes actuales, es importante destacar que muchos organismos nacionales e internacionales hacen esfuerzos por avanzar dentro de este nuevo estilo de desarrollo.

Pues, todos concuerdan en que hoy en día se demanda un desarrollo cuyo eje sean las personas y se centre en el mejoramiento de la condición humana y que este basado en la conservación y mantenga la variedad y la productividad de la naturaleza, en donde su denominador común sea la seguridad alimentaria.

 Por ello se requiere con suma urgencia que los gobiernos municipales o departamentales hasta el nivel nacional, diseñen y apliquen “sistemas de gestión capaces de fomentar y conciliar tres grandes objetivos que en teoría llevarían al desarrollo sustentable: el crecimiento económico, la equidad (social, económica y ambiental) y la sustentabilidad ambiental”.

 Sin embargo, ante ese panorama cabe un interrogante ahora que en Colombia los candidatos a la presidencia dan a conocer una serie de propuestas de gobierno: ¿Será que quien resulte elegido como presidente se compromete a darle al desarrollo sustentable la importancia de Política de Estado? Esperemos que sí.

De lo contrario el futuro del país está en peligro y, por ende, la supervivencia de sus habitantes.

Por.  Luis Eduardo Solarte Pastás

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