Mientras amigos, compañeros de trabajo, vecinos, en fin todo el mundo, están organizando la celebración familiar para el Día del Padre, hay quienes desean que este día pasara tan rápido como un relámpago.
Es que desde la pérdida del padre, esta fecha se ha convertido en un doloroso recordatorio de que él ya no está aquí contigo y de lo mucho que lo echas de menos. Su muerte ha sido devastadora… nos gustaría que esté aquí con nosotros para escuchar sus consejos, disfrutar de sus humoradas y sentir sus cálidos abrazos. Sin embargo, eso ya no será posible. Lamentablemente no podemos volver el tiempo atrás pero sí podemos honrar su memoria conmemorando esos bellos tiempos compartidos que han quedado grabados en el corazón.
En mi caso después de aceptar que mi padre, Manuel Antonio, de mirar todos esos recuerdos que me dejo y que hoy atesoro como nunca, ahora que ya las lágrimas desaparecieron y comienzo a divertirme como antes, necesito escribirle para que sepa una sola cosa: te extraño. Miro nuestras fotos y sé que jamás volveré a sentirme como cuando estabas aquí.
Sin embargo, sé que me miras todos los días, que me cuidas y me proteges desde allá arriba, donde sé que te sientes mejor, eres feliz y donde todo es paz y tranquilidad. Así que solo por eso, he decidido seguir adelante con mi vida sin derrotarme o sentarme a llorar, porque es difícil ahora que te has ido, sin embargo, pensar que estás en un lugar mejor es mi consuelo.
Por otro lado, las cosas aquí no han cambiado demasiado. Vivo en el mismo sitio, todo parece igual, pero por alguna razón siento que jamás será como antes, porque en todo lo que hago, en todo lo que digo y en cada uno de mis movimientos, siento que estás aquí.
Por alguna razón, después de muchos años, las tareas cotidianas más simples me recuerdan a ti, así que hablo contigo todo el día, largo y tendido como cuando nos teníamos el uno al otro. Ahora que eres mi ángel, sé que es correcto hablarte, que me escuches y que me acompañes a todas partes, pero aún necesito verte, tocarte y sentir un abrazo tuyo.
Sé que no debo renegar de la vida, que las cosas tienen su propio camino y no debo cuestionar al destino, pero me molesta haberte perdido, yo simplemente jamás habría estado preparado para dejarte ir, para nunca más verte, cuando eras parte de mi mundo, y dentro de mi mundo las personas favoritas deben quedarse para siempre.
Aún me quedaba mucho por aprender de ti, de tus pláticas, de tu sabiduría, y sobre todo de tu gran corazón, aquel que un día dejó de latir, pero que en vida me llenó de cariño y mucha alegría.
Fuiste y serás por siempre un modelo a seguir, así que gracias por darme tanto y perdón si yo te di tan poco. Te estaré esperando feliz hasta el día que la vida nos vuelva a unir. Seremos amigos por siempre, te lo prometo. Con amor, quien más te extraña y adora en este mundo”.

