Padre e hijo juntos al cementerio

En la vía Cartago, saliendo de Ansermanuevo, dos hombres se movilizaban hasta Puerto Caldas, sus nombres eran Jesús Hincapié y su hijo Diego. El viaje parecía rutina, no muy movido, no muy lento, no muy transitado, pero todo cambió cuando vieron una volqueta que se había varado.

Al parecer, y según información extraoficial, esta era la labor que el padre y el hijo iban a desempeñar y por lo cual se les había solicitado. Así que, mientras estaban realizando las labores mecánicas del vehículo y moviendo la carga de la volqueta parada, llegaron unos hombres.

La interacción fue breve, saludaron, preguntaron un par de cosas, y cuando el ambiente estaba en algo calmado, aquellos hombres sacaron armas de fuego y arremetieron contra la vida de Jesús y Diego, dejándolos completamente acribillados, llenos de sangre y sin ápice de vida en sus ojos.

Luego de ello, los hombres subieron a un vehículo aún sin identificar y huyeron del lugar. Las autoridades fueron advertidas poco después, para llegar a ver la macabra escena. Su procedimiento, como de rutina, se limitó al usual acordonamiento, toma de muestras y fotografías y referencia de testigos, para concluir con unos cuerpos levantados y llevados para una necropsia y el usual comunicado de que se abren investigaciones sobre lo sucedido.

Por otro lado, la comunidad de Ansermanuevo ha lamentado profundamente el hecho, generando una solidaridad con la familia de los afectados. Pero esa no es la única cara de la moneda, también se habla de la ola de asesinatos en el sector del norte del Valle en las últimas 48 horas, con más de 9 personas fallecidas de 5 familias diferentes entre Cartago, El Águila y Ansermanuevo, que ha generado un estado de tensión y terror en el territorio

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