El Consejo Nacional Electoral (CNE) resolvió este martes, por unanimidad, la ponencia del magistrado Altus Baquero Rueda, relacionada con la solicitud de personería jurídica del Movimiento Político Pacto Histórico, presentada como resultado de un proceso de fusión entre distintas organizaciones políticas de izquierda. La decisión marca un punto de inflexión en la reconfiguración de las fuerzas políticas de cara a las elecciones legislativas de 2026.
Sin embargo, la decisión del CNE no fue un espaldarazo total. El organismo rechazó la inclusión de tres de las agrupaciones que pretendían fusionarse:
- Colombia Humana, liderada por el presidente Gustavo Petro, no fue aceptada por no haber cumplido el quórum estatutario requerido para aprobar la fusión.
- Progresistas y Minga Indígena Política y Social fueron excluidos por no tener personería jurídica, requisito indispensable para cualquier proceso de fusión legal.
En contraste, el CNE sí aceptó la unión del Partido Unión Patriótica, el Polo Democrático Alternativo y el Partido Comunista Colombiano, reconociendo así la personería jurídica del Pacto Histórico como nuevo sujeto político, aunque de forma condicionada: los procedimientos sancionatorios iniciados hasta el 13 de junio de 2025 contra estas colectividades deberán resolverse antes del 8 de noviembre, fecha límite para inscripciones al Congreso.
La resolución ha abierto un nuevo capítulo en la discusión sobre las formas legales de consolidación política en Colombia. Mientras sectores afines celebran el reconocimiento, expertos en derecho electoral advierten que los condicionamientos impuestos por el CNE podrían limitar el accionar del nuevo movimiento en los próximos comicios.
Según la decisión, los procesos sancionatorios iniciados con posterioridad a esta fecha serán trasladados al Pacto Histórico, responsabilizándolo como sujeto jurídico unificado. Esto implica que el nuevo movimiento hereda no solo los apoyos políticos de las colectividades que lo conforman, sino también sus pasivos jurídicos.
El reconocimiento de la personería jurídica permite a un movimiento político presentar listas propias, acceder a financiación estatal, participar directamente en elecciones
Además, la decisión pone de relieve un viejo problema del sistema político colombiano: la ambigüedad en los procesos de fusión y creación de partidos, que suele estar marcada por vacíos normativos, cálculos electorales y disputas internas.
El Pacto Histórico, aunque reconocido, nace jurídicamente atado a la resolución de procesos sancionatorios. Su consolidación real dependerá de la agilidad del CNE en resolver los pendientes y del manejo político que logre hacer frente a las limitaciones legales que ahora enfrenta.
La carrera por las elecciones de 2026 comienza con un tablero político que cambia de forma, pero no necesariamente de fondo. Y en ese juego, la legalidad será tan decisiva como la estrategia electoral.
