Otra rabieta de Cristiano Ronaldo en Arabia: estalla tras el fichaje de Benzema

Cristiano Ronaldo volvió a quedar en el centro de la polémica en Arabia Saudita, pero no por una actuación destacada. El delantero decidió no jugar con Al Nassr como forma de protesta por la inversión desigual en la liga, una reacción que refleja más frustración que liderazgo. En cuatro años, el portugués no consiguió ningún título, aunque sí aprovechó el contexto para inflar sus cifras goleadoras, el único terreno donde todavía compite.

El equipo ganó sin él ante Al Riyadh, un dato que expuso la poca incidencia real del astro en los momentos clave. Mientras tanto, Karim Benzema dio un golpe de autoridad al firmar con Al Hilal, el club más fuerte del torneo y serio aspirante a todos los títulos. El contraste resultó inevitable: uno refuerza un proyecto ganador; el otro se queja porque el suyo no funciona.

Goles sin trofeos y protestas repetidas

Ronaldo insiste en denunciar el supuesto favoritismo del Fondo de Inversión Pública (PIF) hacia otros clubes, pero omite un punto central: su presencia no cambió la historia de Al Nassr. El equipo perdió clásicos determinantes, como el 3-1 ante Al Hilal, y volvió a mostrar debilidad en partidos decisivos. A eso se sumaron los gestos de enojo, reclamos arbitrales y escenas de rabia que ya forman parte de su rutina.

Desde su salida del Real Madrid, la carrera del portugués entró en una clara pendiente descendente. El paso fallido por el Manchester United y la mudanza al fútbol saudí confirmaron que ya no marca diferencias en ligas competitivas. Hoy, el entorno le facilita anotar, pero no ganar, y cuando los títulos no llegan, responde con protestas y desplantes.

Declive deportivo y búsqueda constante de atención

A los 40 años, Ronaldo ya no domina el debate futbolístico por su rendimiento, sino por sus reacciones. Busca atención con gestos exagerados, episodios de furia en el campo o comparaciones forzadas con Messi, quien siguió sumando trofeos mientras él acumula frustraciones.

Sus 961 goles impresionan en las estadísticas, pero no ocultan el fracaso deportivo en Arabia. El contrato millonario, el marketing y los récords personales siguen en alza; los títulos, no. La llegada de Benzema a Al Hilal dejó el mensaje claro: algunos futbolistas aún compiten para ganar. Ronaldo, hoy, parece competir solo contra su propio contador.

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