El gabinete de seguridad de Israel aprobó un plan impulsado por el primer ministro Benjamín Netanyahu para tomar Ciudad de Gaza, desplazar a sus cerca de un millón de habitantes y avanzar hacia la ocupación total de la Franja. La medida excluye a la Autoridad Palestina de cualquier futura administración del territorio y establece cinco principios para el fin de la guerra, entre ellos el desarme de Hamás, la desmilitarización y el control israelí de la seguridad.
Familiares de rehenes denunciaron que la decisión pone en riesgo la vida de los cautivos y acusaron al gobierno de actuar con “imprudencia”. El jefe del Ejército, Eyal Zamir, presentó un plan alternativo sin ocupación terrestre total, pero fue rechazado por la mayoría del gabinete.
La Autoridad Palestina condenó la medida, calificándola de violación al derecho internacional y de acto que agravará la crisis humanitaria. También expresaron rechazo gobiernos como Reino Unido, Australia y España, mientras Países Bajos y Alemania anunciaron restricciones a la exportación de material militar a Israel. La ONU advirtió que la ocupación total contradice resoluciones internacionales y el fallo de la Corte Internacional de Justicia.
Hamás calificó la decisión como “un nuevo crimen de guerra” y advirtió que la expansión de la ofensiva pondrá en riesgo la vida de los rehenes.

