ONU pide US$700.000 millones anuales para salvar la biodiversidad

La Organización de las Naciones Unidas, a través de la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI), lanzó una alerta contundente al sistema financiero global: proteger y restaurar la biodiversidad requerirá inversiones de 700.000 millones de dólares anuales a partir de 2026.

El llamado no es simbólico. El informe subraya que más de la mitad del valor económico mundial depende de forma moderada o alta de los ecosistemas naturales, lo que convierte a la naturaleza en un activo crítico para la estabilidad financiera, la seguridad alimentaria y el desarrollo económico global.

La naturaleza como pilar de la economía global

El documento resalta que sectores clave como la agricultura, la pesca, la silvicultura, la construcción, la farmacéutica y el turismo dependen directamente de servicios ecosistémicos como el agua, el suelo fértil, la polinización y la regulación climática.

Sin embargo, estos sistemas naturales se deterioran a un ritmo acelerado debido a la deforestación, la contaminación, el cambio climático y la expansión urbana. Esta degradación, advierte la ONU, ya representa un riesgo financiero sistémico que puede traducirse en pérdidas económicas masivas si no se toman medidas urgentes.

El rol decisivo del sistema financiero

UNEP FI enfatiza que los gobiernos por sí solos no podrán cerrar la brecha de financiación. Por ello, el informe pone el foco en bancos, aseguradoras, fondos de inversión y entidades financieras, que deben redirigir capital hacia actividades compatibles con la conservación y restauración de la naturaleza.

La iniciativa propone integrar criterios de biodiversidad en las decisiones de crédito, inversión y aseguramiento, así como eliminar subsidios y flujos financieros que actualmente impulsan actividades dañinas para los ecosistemas.

De la teoría a la acción: metas para 2026

El horizonte de 2026 marca un punto clave para comenzar a movilizar este volumen de recursos. La ONU plantea que el financiamiento debe orientarse a:

  • Restauración de ecosistemas degradados
  • Protección de bosques y océanos
  • Agricultura sostenible
  • Infraestructura verde
  • Soluciones basadas en la naturaleza

Estas acciones no solo tienen un impacto ambiental, sino que también generan empleo, fortalecen la resiliencia climática y reducen riesgos económicos a largo plazo.

Riesgo económico de no actuar

El informe advierte que ignorar la pérdida de biodiversidad podría generar interrupciones en cadenas de suministro, aumento en el costo de materias primas, inseguridad alimentaria y desplazamientos humanos.

En contraste, invertir en la naturaleza representa una oportunidad económica estratégica que puede generar retornos financieros sostenibles y estabilidad para los mercados.

Un cambio de paradigma financiero

UNEP FI insiste en que la biodiversidad debe considerarse un factor central en la evaluación de riesgos financieros, al mismo nivel que el cambio climático. Para ello, promueve marcos de reporte, métricas y estándares que permitan a las instituciones medir su impacto y dependencia de la naturaleza.

La ONU concluye que la transición hacia una economía positiva para la naturaleza no es solo un desafío ambiental, sino una necesidad económica urgente que definirá la estabilidad del sistema financiero global en las próximas décadas.

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