Ollie Bearman después de su gran accidente en Japón 

Oliver Bearman, a salvo tras el accidente más aterrador de la temporada: el choque que sacudió a la F1

50G de impacto: cómo ocurrió el accidente que paralizó Suzuka
La carrera transitaba la vuelta 22 cuando Bearman, que se aproximaba a la curva Spoon del mítico trazado de Suzuka, se encontró con una marcada diferencia de velocidad respecto de Colapinto, quien circulaba por delante en fase de recarga de batería. El británico intentó una acción evasiva, giró hacia la izquierda para evitar el contacto, pisó el césped a más de 300 kilómetros por hora y perdió el control de su Haas VF-26, antes de impactar contra las barreras de neumáticos.  La diferencia entre las velocidades de ambos autos era superior a los 80 km/h, y el impacto contra los muros del joven de 20 años superó los 50G, una cifra que refleja la violencia brutal de la colisión.  Las imágenes mostraron a Bearman cojeando al alejarse del monoplaza y siendo ayudado por dos oficiales de pista para llegar a la ambulancia, generando alarma inmediata en todo el paddock. 

El parte médico: contusión en la rodilla, sin fracturas
Tras el incidente, Bearman fue trasladado al centro médico del circuito donde le realizaron una radiografía que mostró que no se había roto nada, confirmando solo una contusión en la rodilla derecha a causa del accidente.  Horas después, el propio piloto británico apareció en video para tranquilizar a sus seguidores: “Me alegra informar que todo está bien. Realmente lamento lo que sucedió con el equipo. Ha sido un accidente inusual con una velocidad de cierre tan grande. Así que necesitamos regresar y entender todo.”  El piloto proyectó su recuperación con optimismo: “Ahora tenemos un mes para volver más fuertes. Usaré este tiempo para descansar y volver a sentirme mejor para la próxima carrera en Miami. Gracias por su apoyo y espero verlos a todos muy pronto.” 

Un accidente que cambió la F1: la FIA convoca reuniones de urgencia
La preocupación fue general en el paddock. Max Verstappen fue contundente: “Un piloto se queda completamente sin potencia y el otro usa el modo seta, entonces la diferencia puede ser de 50 o 60 km/h. Es una diferencia enorme y puede ser muy peligroso.”  La FIA emitió un comunicado oficial reconociendo que el accidente forma parte de los aspectos del reglamento 2026 que deben mejorarse, anunciando reuniones de urgencia para el mes de abril con el objetivo de estudiar cambios en la gestión energética.  Entre las soluciones sobre la mesa están rebajar el límite de recuperación energética de 9 a 6 megajulios por vuelta, reducir el despliegue eléctrico de 350 a 200 kilovatios para prolongar la entrega en las rectas, y avanzar hacia una aerodinámica activa más avanzada que permita mantener velocidades más uniformes entre los monoplazas. ​​​​​​​​​​​​​​​​

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