En un reciente golpe de las autoridades contra el crimen organizado en Medellín, fue desmantelada una estructura criminal que, según las investigaciones de la Fiscalía y la Policía Nacional, operaba bajo el nombre de “Oficina Premium”, un grupo dedicado presuntamente a coordinar homicidios selectivos contra extranjeros y nacionales de alto perfil en el Valle de Aburrá y otras zonas de Colombia.
El operativo que permitió la captura de nueve personas se llevó a cabo en una vivienda del barrio Kennedy, en el noroccidente de Medellín. La diligencia, enmarcada en una investigación por porte y tráfico de armas, inició tras una denuncia ciudadana sobre “movimientos extraños” en la propiedad, donde las autoridades encontraron un arsenal, múltiples dispositivos tecnológicos y otros elementos que podrían vincular a esta organización con múltiples delitos.
Un grupo sicarial con alcance y métodos propios
Según fuentes judiciales, esta estructura funcionaba como un servicio de sicariato “premium” —de ahí su nombre no oficial— que ponía sus servicios al servicio de organizaciones criminales más grandes a cambio de altas sumas de dinero. La tarifa por ordenar o ejecutar un homicidio contra una persona extranjera u objetivo considerado “de alto valor” oscilaba entre 400.000 y 500.000 dólares estadounidenses (aproximadamente 1.465 a 1.830 millones de pesos colombianos), según lo expuesto en las audiencias preliminares.
Este esquema delictivo, presuntamente, no se limitaba a ajustes de cuentas entre bandas locales, sino que ofrecía sus servicios a organizaciones transnacionales que requerían del sicariato profesional para resolver deudas, conflictos o incumplimientos en el marco de negocios ilegales como narcotráfico o trata de personas.
Casos vinculados y víctimas investigadas
Varias investigaciones que rodean a esta organización señalan su posible vinculación con al menos cuatro homicidios de extranjeros cometidos en Medellín durante los últimos años. Entre estas víctimas figura el asesinato del comerciante mexicano Horacio Pérez Ledezma, ocurrido en un restaurante del exclusivo sector de Provenza, y el homicidio por múltiples impactos de bala del albanés-ecuatoriano Artur Tushi, registrado en las afueras del centro comercial Santafé.
Las autoridades también investiga si estas ejecuciones estarían relacionadas con otras organizaciones criminales, incluyendo posibles vínculos con el magnicidio del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, aunque estos nexos aún están bajo análisis en las etapas judiciales.
Hallazgos insólitos: brujería y armas de alto calibre
Además de las armas incautadas —incluyendo pistolas, revólveres y una subametralladora—, en el inmueble se encontraron altaritos y objetos relacionados con prácticas esotéricas y de brujería, que los investigados, según las autoridades, utilizaban tanto para supuestas protecciones como para estafar a quienes acudían a la banda en busca de soluciones milagrosas para sus problemas personales o financieros. También se encontró evidencia de sacrificios de animales, posiblemente utilizados en estas prácticas rituales.
Avanza la justicia y las investigaciones
Mientras los procesos judiciales continúan, con audiencias de legalización de capturas, imputación de cargos y decisiones de medida de aseguramiento, la Fiscalía coordina análisis forenses de los teléfonos celulares, tabletas y computadores secuestrados para establecer vínculos precisos con otras organizaciones, modus operandi y posibles más crímenes relacionados tanto en Colombia como en el exterior.




