A dos meses del cierre del espacio público contiguo a La Catedral, residentes del sector expresan su preocupación, señalando que el lugar se ha convertido en refugio para delincuentes que, bajo la oscuridad de la noche, cometen atracos. Además, denuncian que personas sin hogar frecuentan el sitio, usándolo como orinal, sitio para dormir y punto de consumo de estupefacientes.
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