O’Higgins llega a la Bombonera sin miedo y con el sueño de protagonizar el golpe del año en Sudamérica
El Capo de Provincia de Rancagua vive el partido más grande de su historia reciente esta noche en Buenos Aires, enfrentando a uno de los clubes más poderosos e intimidantes del continente en su propio reducto. O’Higgins llegó a estos playoffs después de una fase de grupos sobresaliente con 10 puntos, tres victorias y una solidez defensiva que sorprendió a todos en el Grupo C de la Sudamericana. El técnico Lucas Bovaglio construyó un equipo compacto, difícil de romper y letal en las transiciones, exactamente el estilo de juego que más incomoda a equipos como Boca que necesitan tener la pelota y crear situaciones desde la posesión.
El historial es el argumento más esperanzador que tiene O’Higgins antes de entrar a la Bombonera: en el único antecedente continental entre ambos clubes, el chileno le ganó 2-1 a Quilmes en Rancagua y empató 1-1 en Buenos Aires para avanzar, demostrando que sabe manejar la presión de jugar contra rivales argentinos en suelo porteño. Bovaglio tiene claro el plan: un bloque bajo de cinco defensores que cierre todos los espacios en los primeros 60 minutos, aprovechar cada pelota parada con la fortaleza física de sus centrales y explotar los contragolpes con la velocidad de sus extremos cuando Boca pierda la pelota presionando alto. Una victoria o un empate esta noche en la Bombonera sería uno de los resultados más impactantes de toda la Copa Sudamericana 2026.


