Un balance financiero que enciende las alarmas
La Nueva EPS perdió $4,8 billones en 2024 y reportó $22,5 billones en pasivos, según los más recientes reportes financieros conocidos públicamente. Estas cifras reflejan una de las crisis más profundas que ha enfrentado el sistema de aseguramiento en salud en Colombia en los últimos años, no solo por la magnitud de las pérdidas, sino por el impacto que esto tiene en la atención de millones de afiliados.
Nueva EPS, que es actualmente una de las entidades promotoras de salud más grandes del país, concentra una porción significativa de usuarios tanto del régimen contributivo como subsidiado. Por ello, cualquier deterioro en su situación financiera genera preocupación a nivel nacional.
¿Qué explican las pérdidas de Nueva EPS?
El déficit de $4,8 billones no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores estructurales:
- Aumento en los costos de atención en salud, especialmente en tratamientos de alto costo.
- Desbalance entre la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y los gastos reales del sistema.
- Crecimiento de la demanda de servicios médicos, especialmente tras la pandemia.
- Acumulación de deudas históricas con prestadores de servicios de salud (IPS).
- Problemas de flujo de caja, que dificultan el pago oportuno a clínicas y hospitales.
Estos elementos han llevado a que la entidad acumule pasivos por $22,5 billones, una cifra que pone en duda su sostenibilidad a mediano y largo plazo.
El impacto en clínicas, hospitales y pacientes
El aumento en los pasivos tiene consecuencias directas en la operación del sistema de salud. Muchas clínicas y hospitales han denunciado retrasos en los pagos, lo que a su vez afecta la prestación del servicio.
Entre los principales efectos se encuentran:
- Demoras en la asignación de citas y procedimientos.
- Interrupciones en tratamientos.
- Limitaciones en la disponibilidad de medicamentos.
- Sobrecarga en la red hospitalaria.
Para los pacientes, esto se traduce en una experiencia más precaria y en mayores barreras de acceso a servicios básicos de salud.
Intervención del Estado y reformas en discusión
La crisis de Nueva EPS ocurre en medio de un contexto de transformación del sistema de salud en Colombia. El Gobierno ha impulsado reformas estructurales que buscan modificar el rol de las EPS y fortalecer la atención primaria.
Además, varias entidades han sido objeto de intervención por parte de la Superintendencia Nacional de Salud, lo que refleja un control más estricto sobre la operación financiera y administrativa del sector.
En este escenario, el caso de Nueva EPS se convierte en un punto clave del debate sobre la viabilidad del modelo actual.
¿Está en riesgo la continuidad de Nueva EPS?
Aunque las cifras son preocupantes, la continuidad de la entidad no depende únicamente de sus resultados financieros. Factores como:
- Decisiones del Gobierno.
- Medidas de intervención.
- Posibles reestructuraciones.
- Apoyo estatal.
serán determinantes para definir su futuro.
Dada la cantidad de afiliados que maneja, una eventual caída de Nueva EPS tendría efectos sistémicos, por lo que cualquier decisión deberá considerar el impacto social y sanitario.
Un reflejo de una crisis más amplia
Más allá del caso puntual, el hecho de que Nueva EPS perdió $4,8 billones en 2024 y reportó $22,5 billones en pasivos evidencia problemas estructurales en el sistema de salud colombiano.
Expertos coinciden en que se requiere una revisión profunda del modelo de financiación, del cálculo de la UPC y de los mecanismos de control del gasto, para evitar que otras entidades enfrenten situaciones similares.
La crisis de Nueva EPS no es un hecho aislado, sino un síntoma de un sistema que enfrenta serios desafíos en sostenibilidad y cobertura.




