NUEVA EPS NIEGA MEDICINAS INDISPENSABLES

Ocho desacatos y cuatro meses sin fármacos ponen en riesgo la vida del joven.

Un verdadero drama humano tiene en alerta a la comunidad. María Gilma Chaparro, madre de un joven con graves enfermedades neurológicas, denunció públicamente que su hijo lleva más de cuatro meses sin recibir medicamentos esenciales por parte de la Nueva EPS, situación que, según advierte, podría terminar en una tragedia. El joven Óscar Eduardo Pinto padece síndrome de Lennox-Gastaut, una de las formas más severas de epilepsia, además de parálisis cerebral y otras complicaciones que lo mantienen en estado delicado. Su vida depende de tratamientos permanentes con medicamentos de alto costo, los cuales no han sido entregados de manera completa desde noviembre del año pasado. La madre asegura que ha recorrido todas las instancias posibles: presentó acción de tutela, interpuso desacatos —que ya suman ocho—, acudió a la Superintendencia de Salud, la Secretaría de Salud y otras entidades, pero la respuesta ha sido siempre la misma: esperar. Sin embargo, el tiempo no es una opción. Cada día sin medicación aumenta el riesgo de que el joven sufra un estatus epiléptico, una crisis prolongada que puede causarle la muerte. “No puedo esperar a que mi hijo se me muera”, expresó entre lágrimas. Entre los medicamentos pendientes se encuentran anticonvulsivantes especializados como valproato, levetiracetam, vigabatrina y cannabidiol, este último formulado recientemente para intentar controlar las crisis. A esto se suma la falta de suplementos nutricionales y elementos básicos como pañales. La situación económica de la familia también se ha deteriorado gravemente. Según testimonios cercanos, la madre ha tenido que vender electrodomésticos y pertenencias para poder comprar algunos medicamentos por su cuenta. Aun así, solo logra cubrir tratamientos por pocos días debido a los altos costos. El drama no termina ahí. Exámenes médicos fundamentales tampoco han sido autorizados, lo que impide monitorear la evolución del paciente. Mientras tanto, el joven permanece en su vivienda, sin poder salir, bajo el constante riesgo de convulsiones. La madre, desesperada, anunció que está dispuesta a encadenarse frente a la EPS como forma de protesta para exigir una solución inmediata. “Ya no sé a quién acudir”, afirmó. Este caso pone nuevamente en evidencia las fallas del sistema de salud, especialmente para pacientes con enfermedades de alto costo. Más allá de los trámites y las respuestas burocráticas, aquí hay una vida que se apaga lentamente. La comunidad pide intervención urgente de las autoridades, pues este no es el único caso que se ha presentado por falta de medicamentos en Boyacá.

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