“Tranq” como ahora se conoce, es un tranquilizante para animales que es usado por veterinarios desde 1972 conocido también como la xilazina, pero que ahora ha aparecido en calles y barrios humildes de Estados Unidos mezclado con drogas populares como la heroína y el fentanilo. El efecto de la misma es tan devastador que “las personas quedan como zombies y mueren”, dice un reporte del diario El Clarín, en el que se conoció que en al menos cuatro personas que murieron en diciembre a causa de ello tenían rastros de Xilazina en la sangre, asimismo con los que ya han fallecido en lo que va de año. Dentro de los barrios humildes y las calles ya es conocida como “Zombie Drug” o “Tranq Dope”, ya que literalmente pudre la piel del ser humano y en testimonios de los mismos consumidores “se lleva todo rastro de alegría o satisfacción que normalmente una droga produce”.
La sustancia ha viajado desde Filadelfia a Los Ángeles y San Francisco, que se mezcla con otras ilícitas, pero que se ha popularizado por su uso aprobado en medicina veterinaria y que no responde a los tratamientos para contrarrestar sus efectos. efectos después de una sobredosis. Esto causa somnolencia excesiva y depresión respiratoria, pero por lo demás produce grandes heridas en la carne, que se vuelven muy grandes y se propagan después de la exposición repetida a úlceras con costras, escaras y posible amputación de esa área si no se trata de inmediato
«Me despertaba llorando por la mañana porque mis brazos se estaban muriendo», contó Tracey McCann, de 39 años, al New York Post, quien es adicta y vive en Filadelfia, ciudad en donde es incontrolable el consumo de la Xilazina y que ha ocasionado una situación muy desesperante en las calles. “Es demasiado tarde para Filadelfia. El suministro de Filadelfia está saturado. Si otros lugares del país tienen la opción de evitarlo, necesitan escuchar nuestra historia”, dijo Shawn Westfahl, un trabajador social de Prevention Point Philadelphia.
Para quienes la consumen, la droga zombi “mató cualquier tipo de alegría que venía con la drogadicción”. “Tranq es básicamente zombificar los cuerpos de las personas. Hasta hace nueve meses, nunca tuve heridas. Ahora, tengo agujeros en las piernas y los pies”, dijo Sam, de 28 años, a Sky News.
