Palmira se desangra. Tres homicidios violentos en menos de 12 horas han marcado un nuevo capítulo de terror: dos hombres acribillados en plena vía pública y otro apuñalado en una zona residencial. Ninguno alcanzó a recibir auxilio; todos murieron en el lugar de los hechos. La estadística es brutal: desde que inició el año, la ciudad carga con un muerto diario, un conteo macabro que convierte la vida en un reloj de arena teñido de sangre.
La consternación es absoluta, el miedo se respira en cada esquina. Sin embargo, mientras la comunidad exige respuestas, la alcaldía parece preferir el disfraz del carnaval. El actual alcalde, Víctor Ramos, se refugia en discursos de fiestas y eventos culturales, como si con pan y circo pudiera ocultar la podredumbre que corroe las calles. Palmira no necesita más juergas, necesita liderazgo, decisiones firmes y un compromiso real, que alguien se ponga los pantalones de la seguridad por los palmiranos.
El secretario de seguridad, señalado por denuncias, permanece en silencio. La institucionalidad se convierte en una pocilga de corrupción que prefiere hablar de cambios viales antes que de cambios sociales. La vida pesa menos que la fiesta, y la ciudad se hunde en un pantano de indiferencia oficial.
Palmira no clama por espectáculos, clama por la justicia de sus ánimas. Y el homicidio de cada hombre y mujer es un trueno que recuerda la tragedia de una ciudad abandonada.
Nos carcome la inseguridad
Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Te Puede Interesar
Colombia conmemora el Día Mundial del Turismo con apuesta por inteligencia artificial
27 septiembre, 2026 06:10 pm
Google cumple 28 años y recuerda sus orígenes universitarios
27 septiembre, 2026 06:08 pm

Cirugías plásticas en Colombia: ¿Son realmente seguras?
27 septiembre, 2026 06:02 pm
