Independiente Santa Fe protagonizó otra noche para el olvido en Argentina y terminó haciendo ver a Platense como un gigante. El equipo bogotano nunca encontró su fútbol, se mostró frágil en defensa —especialmente por arriba— y cayó 2-1 en la tercera fecha del Grupo E de la Copa Libertadores, un resultado que lo deja prácticamente contra las cuerdas.
Desde el arranque, Pablo Repetto movió el tablero con una apuesta más ofensiva al incluir a Facundo Fagúndez, dejando claro que iba por los tres puntos. Sin embargo, la intención se quedó en eso: una idea. En la cancha, Santa Fe fue un equipo desconectado, incómodo y superado por un rival que entendió mejor el partido, aunque el León intentó reaccionar tras la pausa de hidratación adelantando líneas, la mejoría fue pasajera. Platense retomó el control con facilidad y explotó una debilidad evidente: el juego aéreo. Antes del descanso ya había avisado con peligro, incluyendo un remate salvado en la línea y otro al palo que dejó en evidencia graves errores defensivos.
En el segundo tiempo, la historia no cambió. Santa Fe seguía perdido, sin respuestas, y volvió a pagar caro sus desatenciones. Al minuto 63, un tiro de esquina terminó en el 2-0 tras un cabezazo de Mateo Medina, golpe que prácticamente sentenció al equipo bogotano, incapaz de reaccionar con claridad, la derrota no solo expone el bajo nivel del equipo, sino que deja su clasificación pendiendo de un hilo. Santa Fe no solo perdió un partido: dejó la sensación de ser un equipo sin rumbo en el momento más importante del torneo.


