No más violencia hacia la mujer

¡No más feminicidios!, ha sido la bandera de lucha de los movimientos femeninos en los últimos años, esto debido al incremento desorbitante de “asesinatos de mujeres por el hecho de … Leer más

Christian Benítez Ramírez

¡No más feminicidios!, ha sido la bandera de lucha de los movimientos femeninos en los últimos años, esto debido al incremento desorbitante de “asesinatos de mujeres por el hecho de serlo, esta acción es el final de un continuum de violencia y es la manifestación más brutal de una sociedad patriarcal”, así define el feminicidio la ONU Mujeres.

Y es que dicha frase más que una petición es una exigencia; en la costa nariñense en las últimas semanas han asesinado a 3 mujeres, la lideresa social, María Piedad Aguirre, el 19 de julio; la lideresa indígena, María Verónica Pai, el 31 de julio y la participante del reinado del Carnaval del Fuego de Tumaco, Yuliana Estacio Cortés, el pasado 2 de agosto.

Con ellas en Nariño ya son 30 las mujeres que han muerto de manera violenta; según la Fundación Desarrollo y Paz, Fundepaz, 16 responden a feminicidios en lo corrido del 2022. En el país según el Observatorio Feminicidios Colombia, de la Red Feminista Antimilitarista, durante el 2021 se presentaron 622 feminicidios, 24 de estos en el departamento de Nariño.

Es por ello que ante este panorama que entristece y embarga de impotencia y rabia a muchos nariñenses y colombianos, la lucha contra estos asesinatos debe ser el pilar de los gobernantes, la institucionalidad, la escolarización y de todas las entidades de la sociedad, no podemos permitir que se sigan vulnerando los derechos de las mujeres y pase por desapercibido.

Y no solamente estoy hablando de los homicidios de mujeres, sino de todas las formas de violencia que vulneran sus derechos, entre estas la física, la sexual, psicológica, económica y demás acciones que amenazan, coaccionan y manipulan a este grupo poblacional.

Frente a esta alarmante situación es necesario que las entidades encargadas de la investigación de estos asesinatos actúen de manera pertinente y eficaz, dándole celeridad a los procesos, ejecutando las sanciones necesarias y comprometiéndose a combatir el machismo y el sexismo que impera en el departamento, quizá si se realizan estas acciones podamos frenar de alguna manera el aumento de los feminicidios.

Es momento para que, desde nuestra cotidianidad, nuestro hogar, trabajo y cualquier espacio en el que nos movamos empecemos a cambiar esas acciones machistas y violentas en contra de la mujer.

Somos nosotros quienes más debemos trabajar, ya que necesitamos un verdadero cambio estructural y de pensamiento, ya que todo radica en nuestra “superioridad”; por ello hay que apostarle al fortalecimiento de los procesos de igualdad y equidad, desde nuestros infantes y jóvenes hasta nuestros mayores, es una tarea compleja, pero no imposible.

Por: Christian Benítez Ramírez

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