NO MÁS TRAGEDIAS INVERNALES EN NARIÑO

EDITORIAL

En las últimas horas nos conmocionó en nuestro departamento de Nariño, la tragedia registrada en zona rural del municipio de Ancuya donde un deslizamiento de tierra causó la muerte de 3 personas, entre ellas un menor de edad.

Nos duele sobremanera registrar esta nueva pérdida de vidas humanas a consecuencia de la intensa ola invernal que desde principios del año azota a esta zona sur del país, puesto que de nuevo tenemos la muy sólida impresión de que esta grave emergencia se pudo evitar si se hubieran puesto en marcha las medidas de prevención en las que tanto hemos insistido en este espacio editorial.

El hecho de que toneladas de tierra se precipiten sobre unas viviendas como acaba de ocurrir en la vereda Cocha Blanca de Ancuya, nos indica con claridad que esas casas se encontraban en riesgo, por lo cual ante la intensidad de las lluvias que se vienen presentando, debió mover a las autoridades a desplegar operativos de prevención, que inclusive en un momento dado pudieron haber incluido el desalojo de las viviendas.

Pero, con lo que acaba de suceder, una vez más se pone de manifiesto que lamentablemente en nuestro departamento de Nariño, miles de personas habitan en zonas de alto riesgo, las que con la llegada del invierno se conviertan en un peligro de muerte.

 

«En las últimas horas nos conmocionó en nuestro departamento de Nariño la tragedia registrada en zona rural del municipio de Ancuya donde un deslizamiento de tierra causó la muerte de 3 personas, entre ellas un menor de edad».

 

Así lo vimos a finales del año pasado, con la tragedia de grandes proporciones que tuvo como escenario el municipio de Mallama, donde en un hecho similar al que se acaba de registrar en Ancuya, un alud sepultó a varias casas, con un funesto saldo de 17 personas muertas.

Aquí también se sabía que las personas que habitaban esas casas se encontraban en peligro, un riesgo que era mucho mayor a medida que aumentaban las lluvias. Sin embargo, nunca se hizo nada toneladas de tierra, acabaron en cuestión de segundos, con la vida de hombres, mujeres y niños.

Entonces, hoy tenemos que el invierno ya nos acaba de dar uno de sus golpes mortales, por lo que de nuevo debemos insistir ante las autoridades, todos los alcaldes municipales, en especial los de esos municipios que, de manera tradicional, se consideran de alto riesgo durante las temporadas invernales, como los de nuestra costa pacífica, no escatimen esfuerzos en lo que tiene que ver con la prevención.

En ese sentido, es obligación de los mandatarios municipales, el de activar sus comités locales de emergencia, máxime cuando de acuerdo con las informaciones suministradas por el Ideam, en este mes que empezamos a vivir, se intensificarán las lluvias en gran parte de la geografía nariñense.

“En abril, lluvias mil” es una expresión popular que de acuerdo con las autoridades metereólogicas, será una peligrosa realidad en nuestro departamento de Nariño y, por lo tanto, desde ya todos, debemos fijarnos en los espejos de los tristes episodios presentados en Mallamá y en las últimas horas en Ancuya. Esto debe mover a los alcaldes a que entiendan que el invierno en nuestro departamento de Nariño, no constituye una problemática mayor y por el contrario, se le debe prestar la mayor atención, ante el permanente riesgo de muerte, destrucción y pérdidas, que representa en todas las zonas del departamento.

Ante todas las cosas que están pasando los mandatarios deben entender que la atención a las emergencias invernales nunca debe ser relegada a un plano secundario, puesto que se trata de una amenaza real, que en nuestro medio a través del tiempo ha originado grandes catástrofes y no queremos que las dolorosas historias de Mallama y ahora de Ancuya se sigan repitiendo en nuestro departamento de Nariño.

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