La sociedad no puede seguir cruzada de brazos frente a la amenaza de la intolerancia, producto de la alta ingesta de alcohol en el municipio de Pasto. En la mayor parte de estos casos están involucrados nuestros jóvenes que borrachos se agarran a cuchillo, se hieren y se matan como si fueran bárbaros, sin mirar la tragedia que generan a las familias. En esta capital la gente toma licor en forma desorbitada, porque es fácil de conseguir y sobre todo a precios bajos. Cualquiera se puede ‘chumar’ con solo 3.000 pesos e incluso menos, pues venden bebidas incluso en bolsas plásticas.




