Nintendo pierde contra el supermercado “Súper Mario” en Costa Rica

Un pequeño supermercado familiar en Costa Rica logró lo que parecía imposible: frenar a Nintendo en una disputa por el uso del nombre “Súper Mario”. El caso, que se volvió viral por su aparente contraste entre una multinacional y un comercio local, en realidad revela cómo funcionan las leyes de propiedad intelectual y por qué la famosa marca de videojuegos no pudo imponerse.

Todo comenzó cuando el supermercado Súper Mario, ubicado en San Ramón de Alajuela, intentó renovar el registro de su marca en 2024. El negocio, fundado hace más de cinco décadas por un comerciante conocido como Don Mario, llevaba ese nombre desde mucho antes de que el personaje de Nintendo se convirtiera en un ícono global.

Sin embargo, el trámite administrativo encendió las alarmas en la compañía japonesa.

Nintendo presentó oposición por derechos de marca

Nintendo presentó una oposición formal ante el Registro Nacional de Costa Rica. Argumentó que el nombre “Super Mario” está protegido por sus derechos de propiedad intelectual y que su uso por parte del supermercado podía generar confusión con su franquicia.

La empresa tiene registradas múltiples marcas asociadas a Super Mario en distintas categorías: videojuegos, juguetes, ropa, accesorios y productos de entretenimiento. Desde su perspectiva, permitir que otro negocio operara con ese nombre podía debilitar la protección de su marca a nivel internacional.

No obstante, el caso no se resolvió por la fama del personaje, sino por un detalle técnico clave.

La categoría comercial fue decisiva

El Registro Nacional analizó el caso bajo el principio básico del derecho marcario: las marcas se protegen por clases o categorías específicas.

El supermercado tenía su marca registrada en la categoría de venta de productos de consumo y abarrotes, mientras que Nintendo no posee registros en Costa Rica para operar en ese sector. En otras palabras, aunque el nombre coincidía, las actividades comerciales eran completamente diferentes.

Las autoridades determinaron que no existía riesgo real de confusión para los consumidores. Nadie entraría a comprar arroz o frijoles creyendo que el negocio pertenece a la compañía de videojuegos.

Esa diferencia fue suficiente para rechazar la oposición de Nintendo.

El supermercado conservó su nombre

Tras la revisión legal, el Registro falló a favor del supermercado. Súper Mario pudo renovar su marca y seguir operando con el mismo nombre que ha usado durante décadas.

Aunque en redes sociales circularon versiones que hablaban de indemnizaciones millonarias, no hay evidencia pública de que Nintendo haya tenido que pagar compensaciones económicas. Lo que sí ocurrió fue una derrota legal clara en el proceso de oposición marcaria.

El caso se convirtió rápidamente en un ejemplo de cómo las grandes corporaciones no siempre pueden imponer sus derechos fuera de las categorías donde tienen protección registrada.

Una lección sobre propiedad intelectual

Este episodio dejó una enseñanza importante: tener una marca famosa no otorga derechos absolutos sobre todas las actividades comerciales.

Las leyes de propiedad intelectual en Costa Rica —similares a las de muchos países de América Latina— exigen que las marcas se protejan dentro de clases específicas. Si una empresa no registra su nombre en determinado sector, no puede impedir que otros lo usen legalmente allí.

Por eso, un supermercado familiar pudo defender con éxito su identidad frente a una de las compañías más poderosas del entretenimiento mundial.

Al final, la historia de Súper Mario no solo resulta curiosa, sino también ilustrativa sobre cómo funciona realmente el sistema de marcas.

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